Vecinos y taxistas critican la retirada de las pasarelas de la avenida del Cid

Trabajos de retirada de la pasarela a la altura de la calle Burgos, ayer por la mañana. / damián torres
Trabajos de retirada de la pasarela a la altura de la calle Burgos, ayer por la mañana. / damián torres

Los padres del colegio Sector Aéreo cuestionan la creación de nuevos pasos de peatones, que consideran más peligrosos para los niños

ÁLEX SERRANO VALENCIA.

Avanzan las obras de retirada de las pasarelas que cruzan la avenida del Cid y crece, paralelo, el enfado entre los residentes de la zona y los conductores. El desmontaje de dos de las cinco, que ya ha empezado y se desarrollará durante varios días hasta la retirada de la primera pasarela, la más cercana al centro, el la noche del martes que viene, ha puesto en pie de guerra a los vecinos de Nou Moles o la Fuensanta, que tildan la medida de innecesaria y solicitan que el concejal de Urbanismo, Vicent Sarrià, se reúna con ellos para explicarles el porqué de una decisión que saturará de tráfico una de las avenidas más transitadas de Valencia, según las asociaciones de taxistas.

Los más enfadados, eso sí, son quienes viven más cerca y quienes hacen uso de las pasarelas todos los días: los vecinos de Nou Moles y La Fuensanta. La presidenta de la asociación del primero de los barrios, Casilda Osa, critica que no hayan sido reunidos por el concejal de Urbanismo, Vicent Sarrià, pese a que se comprometió a acudir a la Junta de Distrito de Abastos a explicar la medida que creará pasos de peatones a la altura de las calles Hermanos Rivas, Burgos, José Maestre-Rincón de Ademuz, Casa de Misericordia-San Miguel de Soternes y Marconi. «Además, nos han retrasado la reunión de la junta del 31 de enero al 7 de febrero», lamenta Osa, que hace hincapié en que la mayoría de la gente que acude a la asociación de vecinos «está en contra»: «De hecho, nos preguntan por qué no hemos hecho manifestaciones».

«Esa medida va a ser un caos. Las madres y padres del colegio Sector Aéreo... bueno, hay que oírles, están muy enfadados porque antes los niños cruzaban la pasarela para ir por una ruta segura al colegio y ahora tendrán que acompañarles o llevarles porque no se fían de los pasos de peatones», denuncia Osa. Para la dirigente vecinal, una de las más activas de la ciudad, temen la velocidad a la que se circula en la avenida y avanza que mucha gente «no se va a esperar y es posible que hayan accidentes».

Similar opinión tiene, desde el otro lado de la avenida del Cid, Ángel Moreno, presidente de la Asociación de Vecinos de la Fuensanta. «Nos parece muy mal, verdaderamente muy mal. Pero lo está haciendo Grezzi con Ribó y no se puede hacer nada, porque hacen lo que quieren con la ciudad», lamenta un resignado Moreno, que insiste en que están en contra. Muchos de los vecinos de este barrio cruzan a Nou Moles casi diariamente y las pasarelas permitían un cruce rápido y sin problemas. «Te ahorrabas muchos semáforos», explica Moreno, que se pregunta cuánto tiempo van a tener para cruzar. En este sentido, el Consistorio ya ha informado de que va a instalar áreas de descanso en el bulevar central de la avenida donde permitir sentarse a quienes intenten cruzar los siete carriles de la vía, incluido el carril bus. «No lo entendemos. En la junta municipal de distrito hemos hablado de esto. No sé, tendremos que seguir cruzando por la última, la que no quitan porque está en Xirivella», comenta Moreno.

Más tráfico

En cualquier caso, lo que parece inevitable es que la avenida del Cid, una de las más transitadas de la ciudad porque es la entrada y salida de Valencia hacia la A-3 en dirección a Madrid, asumirá aún más tráfico y aún más atascos. La retirada de las pasarelas, una promesa electoral del PSPV, cumplirá una doble función: pacificar el entorno peatonal de una avenida por donde pasan decenas de miles de coches al mes y ralentizar la circulación en la misma. Además, la supresión de las pasarelas se ha justificado desde el gobienro municipal en que no cumplen con la normativa de accesibilidad y están en mal estado de conservación.

Sin embargo, los conductores profesionales temen que los semáforos nuevos contribuyan a crear más atascos en una ciudad que ya registra embotellamientos diarios no sólo en sus principales accesos sino en algunas de las calles más importantes como las grandes vías o la calle Colón, entre otros. Fernando del Molino, presidente de la Federación Sindical del Taxi de Valencia, se muestra también contrario a la idea. «Que la gente cruzara por las pasarelas nos quitaba un montón de semáforos y las vemos mejor para el tráfico», asegura del Molino, que opina que el tráfico «será más lento» en la avenida.

Habrá que esperar a la semana que viene para ver qué efecto tienen en el tráfico los dos nuevos semáforos. El primero de ellos se ha colocado a la altura de la calle Hermanos Rivas. Para ello, como se intentará hacer en toda la avenida, se ha utilizado uno de los semáforos ya existentes, pero ha habido que crear otro en sentido salida de la ciudad. Ello provoca una nueva parada pocos metros después del semáforo de la calle Linares esquina con Totana y del situado en la misma Hermanos Rivas pero en sentido entrada.

Además, la constante parada y arranque de los coches en la avenida podría provocar más contaminación, como temen los vecinos de la zona. Desde el Consistorio insisten en que al aprovechar los semáforos ya existentes no tendría por qué haber más atascos o accidentes de tráfico, aunque lo cierto es que los semáforos habrán de ser más largos para permitir cruzar a los peatones.

Con la retirada de estas pasarelas (de todas menos de la última, la más cercana al nuevo cauce del río, por encontrarse en el término municipal de Xirivella), únicamente quedarán en Valencia las que salvan la avenida Ausiàs March, entrada desde la Pista de Silla para cientos de miles de coches al día, y la que cruza las vías del tren en la playa de acceso a la Estación del Norte.

Fotos

Vídeos