Los vecinos exigen al Ayuntamiento más brigadas para recoger las naranjas

El paisajista Ballester-Olmos apunta que sería un error prescindir del naranjo porque su diámetro es adecuado, casi no se poda y produce oxígeno todo el año

LOLA SORIANO VALENCIA.

Los vecinos de Valencia no están dispuestos a permitir que los frutos de los naranjos amargos vayan rodando por las aceras o, lo que es peor, se queden pegados en la calzada por el paso continuado de los coches, que acaban prensando las naranjas. Desde la Federación de Vecinos de Valencia, su presidenta, María José Broseta, explica que «si ha habido un aumento del presupuesto destinado a la limpieza de la ciudad, lo que queremos es que se amplíe la partida de las brigadas que quitan las naranjas».

Broseta argumenta que necesariamente la concejalía de Medio Ambiente «tiene que incrementar el servicio para que no se dé la mala imagen de una ciudad con todas las naranjas por el suelo. Algún método habrá para que sea más efectiva la recogida y no se produzcan molestias vecinales».

Y es que desde la Federación de vecinos de Valencia explican que hay una clara falta de mantenimiento de estos árboles, ya que los frutos se dejan en las ramas y al final se pudren y acaban llenando las aceras y los espacios ajardinados. «No está clara la situación, porque genera mucha suciedad y las naranjas acaban chafadas por los coches o ensuciando los carritos de bebés», indica Broseta. Además, añade, que antes había árboles jóvenes «pero han ido creciendo y lógicamente hay más frutos que recoger, por eso pedimos que se adopten medidas».

De hecho, la concejalía de Medio Ambiente, en una respuesta a la concejal popular Lourdes Bernal, ha reconocido que 5.316 naranjas se han quedado en los árboles, lo que supone un 43,3%. En puntos como la calle L'Alguer, junto a la sede de la federación vecinal, hay naranjos secos y con frutos por el suelo. La presidenta de Nou Moles, Casilda Osa, explica que en este barrio sufren el mismo problema. «El 6 de junio enviamos un escrito pidiendo que se hiciera una campara para retirar las naranjas y ha pasado un mes y no nos han hecho caso ni nos han contestado. Al final acaban pegadas en el suelo y los barrenderos no pueden ni retirarlas». Asegura que algunas calles más afectadas son Totana y Pintor Stolz «y el mismo problema tenemos con los frutos de las moreras en la avenida del Cid».

En Marítimo-Ayora, José Antonio Sanz, indica que «desgraciadamente se ha convertido en una imagen habitual ver las naranjas tiradas. La limpieza del arbolado no está muy activa». El presidente de los comerciantes de Benimaclet, José Andrés, añade que «al final hay gente que se dedica a jugar con ellas al fútbol, sea de día o de noche e incluso han llegado a estamparlas contra los escaparates. Hay que solucionarlo».

Si bien el alcalde de Valencia, Joan Ribó, argumentó recientemente que hay exceso de cítricos y que quiere hacer una estrategia para diversificar las especies, los vecinos explican que «no creemos que ir cargándose los naranjos sea la solución».

Fuentes municipales consultadas, aseguraron ayer que el objetivo es apostar por especies diferentes a los naranjos amargos de forma progresiva, cuando haya que hacer reposición o sustitución de ejemplares porque se hayan producido caídas o enfermedades.

El paisajista y profesor de la Universitat Politècnica José Francisco Ballester-Olmos asegura que «sí se deben de retirar los frutos del suelo para evitar resbalones, pero defiendo el valor del naranjo amargo en la ciudad de Valencia porque el diámetro de este árbol es el idóneo para aceras de tamaño medio y porque tampoco necesita mucha poda».

En cambio, señala que árboles como el almez «tienen copas muy anchas y para someterlos a las aceras requieren podas muy intensas y, por tanto, aumentaría el presupuesto y sería más costoso que los propios naranjos amargos», opina este experto. También destacan bondades del naranjo como su color verde lustroso y el azahar».

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