Vecinos y comerciantes alertan de una plaga de ratas junto al Micalet

El solar pendiente de edificar. / AA.VV. Ciutat Vella

Los residentes reclaman una actuación urgente y plantean la urbanización de una de las zonas más turísticas de la ciudad tras años de abandono

P. MORENO

valencia. «Llevo 51 años viviendo aquí, los que tengo, y nunca había visto tantas ratas y cucarachas». Así de claro lo decía ayer el presidente de la asociación de vecinos de Ciutat Vella, Rafael Mampel, tras enseñar un vídeo que muestra a un roedor de considerable tamaño pasearse tranquilamente por el murete que cierra un solar en la calle Micalet, seguramente uno de los lugares con más tránsito de turistas de Valencia. Este lunes, vecinos y comerciantes de la zona pidieron por registro de entrada al Ayuntamiento una desratización de urgencia.

El solar es un viejo conocido del Consistorio, dado que desde hace una década está pendiente de decidir lo que hará en la pequeña parcela. Albergó el llamado edificio efímero de la exposición La Luz de las Imágenes y lo último que saben los vecinos es el propósito municipal de construir un pequeño inmueble con un jardín trasero.

«Ya dijimos cuando nos enseñaron el proyecto que no nos gustaba nada, sobre todo si hacen una fachada moderna. Entendemos que no toca en este lugar», consideró Mampel. Los escritos presentados en la concejalía de Sanidad están firmados por la entidad vecinal, residentes y propietarios de restaurantes de la zona. «Urge que tomen medidas», se lee en uno de ellos.

Junto al solar se levanta la denominada Casa del Relojero, donde también se ha previsto una rehabilitación para que sirva como equipamiento público. «El problema es que no nos fiamos de nada, mira lo que ha pasado con el concurso de la plaza de la Reina, donde han cambiado de arquitectos cuando ya estaba todo adjudicado», señala el dirigente vecinal sobre la reciente polémica por la elección del segundo clasificado en el concurso.

Los residentes plantean un pequeño jardín y la rehabilitación de la finca, aunque el Consistorio mantiene desde hace años la voluntad de recuperar la trama urbana en ese tramo de la calle Micalet. De ahí la solución intermedia de que la parte trasera sea un espacio ajardinado abierto, al menos sobre el papel.

La parcela está delimitada por las calles Bordadores y Subida de Bordadores, además de la citada Micalet. Desde las fincas del entorno, los residentes observan los movimientos de las ratas junto a los viandantes y los manteros que colocan sus productos en la calle peatonal. «La última intervención que se hizo en la Casa del Relojero fue con el anterior gobierno municipal, cuando se afianzó la pared trasera y una mediana con una serie de puntales y placas metálicas», recordó.

El pasado noviembre, el Consistorio destinó 71.000 euros al proyecto para su reforma, mientras que un mes después se conoció el propósito de realizar las obras a través del Plan Confianza de la Generalitat, que tiene una validez hasta 2019. La inversión se estima en 750.000 euros y en el documento que pasó por la junta de gobierno se habló que frente a la «opacidad y robustez de las fachadas de la manzana, se plantea una caja ligera, con estructura metálica y cerramientos translúcidos de cristal y celosías, que sólo se abre al patio y que discurre paralela a las fachadas, a las que se asoman dos miradores en planta primera en la calle Micalet a modo de «puentes» entre ambas fachadas». El edificio recibe su nombre por servir como casa del encargado de cuidar el reloj de la ciudad, situado al pie del Micalet y data del siglo XVIII. La configuración tiene su origen en la tipología es de casa obrador, con un taller en la planta baja y vivienda en las superiores.

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