Valencia protegerá 500 fincas más y los comercios singulares en el centro

Edificio de la calle Guillem de Castro. / J. SIGNES
Edificio de la calle Guillem de Castro. / J. SIGNES

Los inmuebles que se consideran llegan hasta los años 90 y las tiendas tendrán que respetar rótulos, mobiliario y el resto de equipamiento

P. MORENO VALENCIA.

Un total de 527 edificios del centro de Valencia pasarán a formar parte del catálogo de inmuebles protegidos del Ayuntamiento, con lo que cualquier obra necesitará un permiso adicional además de la obligatoria licencia. Es una de las novedades del Plan de Protección de Ciutat Vella, que ayer cumplió un trámite más al pasar por la junta de gobierno la evaluación ambiental y estratégica. La previsión, indicaron fuentes municipales, es que el próximo año esté vigente.

Este es el motivo de que no detallen los 527 inmuebles, añadieron, dado que algunos propietarios podrían tener la tentación de solicitar un permiso de demolición antes de que las fincas resulten protegidas por su valor patrimonial y arquitectónico. Antes de eso habrá varias exposiciones al público para poder presentar alegaciones, aunque ya con las licencias en suspenso.

El documento persigue incorporar «inmuebles representativos de tipologías pertenecientes a la arquitectura tradicional y que forman parte del patrimonio de carácter no monumental», para hablar de que la mayor zona de casos se concentra en el Carmen y Velluters.

La propuesta que pasó por la junta y debe todavía cumplir una serie de exposiciones al público habla de que el catálogo constituye «un listado de elementos que no contienen descripción de valores ni información, fotografía o condiciones para intervenir. Esto dificulta el trabajo de los técnicos y las rehabilitaciones de estos edificios».

Por ese motivo se señala que es necesario «realizar una revisión sobre la edificación histórica del patrimonio no monumental y detectar elementos que deban protegerse. Se ha de incluir ya que en muchos casos se han menospreciado muestras valiosas que contienen restos de soluciones constructivas que desaparecieron».

Para los técnicos es necesario poner en valor la «arquitectura moderna y, por lo tanto, realizar una revisión de la arquitectura realizada hasta los años 90 para incluir en el catálogo». Otra de las incorporaciones sería las edificaciones de las áreas abiertas desde finales del siglo XIX, para las que el plan «pretende realizar una nueva lectura, considerando estas zonas como parte sustancial de Ciutat Vella».

Igual de interesante que lo anterior es el apartado que se refiere a los comercios singulares. El plan también incorpora los locales que albergan comercios emblemáticos estén o no en edificaciones protegidas. Se propone la protección genérica de rótulos, elementos decorativos, mobiliario y equipamiento, así como bienes muebles relacionados con actividades comerciales tradicionales vinculadas a la historia de Ciutat Vella.

Con esto se persigue evitar la desaparición de comercios históricos, más bien su arquitectura interior, lo que ha sucedido con demasiada frecuencia estos años. El Consistorio llegó a publicar un listado de estos locales para que tuvieran un reconocimiento público, aunque no están protegidos de ninguna manera a la hora de tramitar una licencia de obras o derribo.

Por último, se señala que otro de los propósitos es reordenar algunas unidades de ejecución, buscando siempre la recuperación de la trama urbana más antigua, incluso con referencias al plano del Padre Tosca. La concejalía de Desarrollo Urbano cita como ejemplo dos unidades en el barrio de la Seu Xerea.

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