Valencia paraliza las multas del sistema foto-rojo hasta aclarar su legalidad

Sistema de control de semáforo en rojo en una ciudad. /
Sistema de control de semáforo en rojo en una ciudad.

El único semáforo en pruebas, en la avenida del Cid, se desconectó el pasado año y no se ampliará el sistema por las sentencias contrarias

P. MORENO VALENCIA.

El sistema foto-rojo que multa a conductores que se saltan un semáforo en rojo no se implantará en Valencia, al menos hasta que se aclaren las dudas sobre la homologación y legalidad de los aparatos. La concejal de Protección Ciudadana, Anaïs Menguzzato, confirmó ayer el apagado del único que había en pruebas en el cap i casal, en la avenida del Cid.

El foto-rojo se apagó en febrero de 2017 tres siete años en servicio, aunque no se ha conocido hasta ahora la decisión del Consistorio. El motivo fue que la empresa fabricante del sistema solicitó una renovación del equipamiento, por lo que el nuevo gobierno municipal decidió revisar las condiciones del acuerdo.

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«Encargamos un informe a los servicios jurídicos, revisamos la documentación que había de esta empresa en la concejalía y no nos convenció nada», indicó la edil, quien habló de «indeterminación jurídica» para referirse a las sentencias surgidas los últimos años.

El sistema foto-rojo está colocado todavía, casi enfrente de la sede de la Policía Local, en el antiguo cuartel de Aviación, aunque no funciona. Algunos años llegaron a tramitarse hasta 800 sanciones, pero el apagado del instrumental no se ha visto obligado por el recurso de un conductor, sino que «fue una decisión motivada por los informes que hicieron nuestros técnicos».

A diferencia de un radar de velocidad, el foto-rojo está vinculado a un semáforo, normalmente el mismo que sirve de soporte, y fotografía los vehículos cuando detecta que siguen la marcha pese a que el disco esté en rojo. Menguzzato indicó que el sistema «me gusta, lo veo adecuado para prevenir accidentes de tráfico, pero otra cosa es su legalidad». En los últimos años se han producido fallos de todo tipo, aunque el pasado día 5 se conoció una sentencia del Tribunal Supremo, que anuló una multa impuesta por el Ayuntamiento de Madrid. El gobierno municipal consideró que estos dispositivos no están sometidos al control metrológico del Estado por no existir directivas o reglamentos comunitarios ni normativa española que lo imponga.

Esto es lo que fue rechazado por el alto tribunal, lo que sirvió a la concejal de Protección Ciudadana para indicar que hará falta «una decisión del Instituto Nacional de Metrología sobre este asunto. Cuando lo tengan claro entonces sabremos con claridad qué aparatos son los homologados y podemos colocar». De momento, el Consistorio sigue con el propósito de la compra de más aparatos de radar, para utilizarlos tanto en las rondas y avenidas como en el entorno del centro histórico.

Controles en la zona 30

El pasado año se pusieron en marcha los controles en la zona 30, aunque esta estrategia ha estado teñida por la polémica, debido a que el incremento de sanciones por exceso de velocidad no incluye que en los controles se pare a los conductores, algo que ocurre sobre todo en los nocturnos.

El Consistorio considera que se trata de un criterio de seguridad, es decir, evitar atropellos de los agentes, aunque expertos como el presidente de la Asociación Valenciana de Autoescuelas, Juan Carlos Muñoz, indicó recientemente la obligación de los policías de parar a los infractores, para que de este modo la multa sea efectiva en el momento a modo de concienciación.

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