Valencia homenajea a sus centenarios

El alcalde Ribó entrega el reconocimiento a una centenaria junto a Sandra Gómez. / manuel molines
El alcalde Ribó entrega el reconocimiento a una centenaria junto a Sandra Gómez. / manuel molines

Doce personas acuden al Ayuntamiento para recibir el reconocimiento de una ciudad que envejece cada vez más por la falta de natalidad Nacieron al final de la I Guerra Mundial, el mismo año que la Revolución Rusa, pero siguen igual de vitalistas

PACO MORENO

valencia. Nacieron el año que fusilaron a Mata-Hari, mientras las calles de Moscú asistían a la Revolución comunista y, en términos más locales, cuando empezaron a desaparecer las vías del ferrocarril en la calle Marqués de Sotelo para llevarlas a su ubicación definitiva en la actual estación del Norte. Una docena de vecinos centenarios acudieron ayer al Ayuntamiento para recibir el singular homenaje de haber llegado a esa edad, que no es poco. Este año han sido 98 personas las que llegarán al siglo en Valencia, aunque los ausentes no pudieron acudir por distintos motivos. En la calle hacía frío y viento pero en el Salón de Cristal imperaba la calidez.

Rindieron honores el alcalde Joan Ribó y la portavoz del gobierno municipal, Sandra Gómez, quien aseguró en su intervención que se trata del acto más emotivo de los que se realizan cada año en el Consistorio. Lo mismo dijo el primer edil al dirigirse a los homenajeados, quienes estaban rodeados por amigos y familiares. Muchos estaban pendientes de ellos, dado que alcanzar el siglo sin achaques es imposible.

También hubo humor en el acto. «A ver si le sale novia», decía Eduardo, el hijo de uno de los centenarios mientras éste levantaba el pulgar hacia arriba y sonreía. Todos contaban historias de cómo ha evolucionado la ciudad con la referencia obligada de la Guerra Civil y la riada sufrida en 1957 de efectos desastrosos para muchas familias.

En el cap i casal hay empadronados 161.659 mayores de 64 años y la cuarta parte residen solosFrancisco Poblete habló en nombre de los jubilados: «Estamos agradecidos a los que nos ha dado Valencia»

Los centenarios son el reflejo de una ciudad que envejece por el descenso de la natalidad. Los últimos datos publicados por el Ayuntamiento hablan de 161.659 vecinos mayores de 64 años. La referencia más lejana en la publicación municipal se remonta a 1981 y entonces estaban empadronados 83.342 residentes que habían llegado a esa edad. Una evolución que afecta a todos los servicios y dotaciones públicas.

«Mi madre tiene cien años y vive en su casa, donde tiene una persona que la ayuda y los fines de semana me hago cargo de ella», decía una de las hijas de Victoria Molina como ejemplo de la vitalidad que desprendían muchos de los centenarios.

En el estudio estadístico que realiza el Consistorio, de los mayores un total de 42.554 personas viven solas. Predominan las mujeres al tener claramente una mayor longevidad, otra muestra de la necesidad de mejorar servicios como la asistencia domiciliaria o los dispositivos de aviso en caso de emergencia.

«Cien años dan para ser nietos y abuelos; para ser hijos y padres o madres; para ser trabajadores y jubilados, para coprotagonizar la vida de Valencia y tener una buena perspectiva de cómo han cambiado las cosas y las gentes, también las calles y las plazas, la fisonomía de una ciudad en la transformación de la cual habéis contribuido con vuestro esfuerzo, por el que estamos en deuda con vosotros», comentó Ribó.

Francisco Poblete de Ortiz Zárate, centenario y empleado en los Altos Hornos de Sagunto, se encargó de dirigir unas palabras a todos en nombre de los homenajeados. Fue breve, apenas unos segundos, pero aprovechó para afirmar que todos estaban agradecidos a lo que Valencia y España les había dado.

Gómez, en calidad de delegada de Personas Mayores, afirmó que la voluntad del gobierno tripartito es «tener en cuenta la perspectiva de la edad en todas sus políticas». El reconocimiento se enmarca en la Semana de los Mayores, que este año incluye actividades en la misma plaza del Ayuntamiento con talleres, cursillos y hasta baile de salón. Se trata de llevar la fiesta a la calle para demostrar que, como ocurrió ayer en el Salón de Cristales, cien años no son nada.

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