El Ayuntamiento de Valencia retira farolas en las calles con exceso de iluminación

Retirada de luminarias en la avenida del Cid, el lunes. / j. monzo
Retirada de luminarias en la avenida del Cid, el lunes. / j. monzo

La renovación del alumbrado afectará a 22.150 bombillas para poner otras de menor consumo y ahorrar dos millones al año

Paco Moreno
PACO MORENOValencia

El Ayuntamiento de Valencia intentó a finales de 2015 acogerse a un crédito de cuatro millones de euros para la renovación de 22.150 bombillas por otras de menor consumo, aunque no ha sido hasta este verano cuando empiezan a verse los resultados, tras un completo proceso administrativo que derivó en la concesión del préstamo y el concurso para el reparto de las obras. El proyecto incluye la retirada de 1.200 luminarias modelo Campanar por exceso de iluminación para su aprovechamiento en otras zonas.

Esto es lo que pueden ver los viandantes y conductores que pasan estos días por la avenida del Cid. Ayer mismo dos camiones con plataforma elevadora estaban situados junto a las luminarias desmontando brazos de las farolas. El modelo es el citado y tienen hasta cuatro bombillas, que se dejará en la mitad como mucho para reducir el consumo.

El concejal de Alumbrado, Sergi Campillo, explicó a LAS PROVINCIAS durante la elaboración del proyecto que el ahorro previsto será de 1,8 millones de euros anuales, una vez cambiadas todas las bombillas. La tecnología led permite esta rebaja en la factura eléctrica, además de ofrecer un tipo de luz que resulta menos contaminante.

La intervención en la avenida del Cid forma parte de la inversión de cuatro millones de euros concedidos por el Gobierno, un préstamo a tipo de interés cero que se tramitó en 2016 pero que tendrá continuidad en una nueva petición. El cap i casal cuenta con 106.000 puntos de luz y los técnicos municipales trabajan desde hace tiempo en una auditoría prácticamente calle a calle para determinar dónde se pueden eliminar luminarias. En los últimos meses ha sucedido en tramos del bulevar sur y ahora en la avenida del Cid, una de las zonas donde hay más concentración de luminarias.

Todas las intervenciones en la red añaden sistemas de alerta para evitar el robo de cable de cobre

El apagado selectivo del alumbrado público empezó hace unos siete años en los jardines, cuando la crisis económica se dejó notar con fuerza en el Presupuesto municipal. Además, arreciaron las críticas por la contaminación lumínica, después de un intenso Plan de Alumbrado que supuso la eliminación de las farolas modelo de carretera por otras de fundición en prácticamente toda la ciudad. Aquella iniciativa fue la segunda inversión en importancia tras la renovación de aceras y otra inversión posterior destinada al asfaltado de decenas de calles.

Fueron años de mejora en barrios que carecían de equipamientos públicas mínimos, aunque ya antes de la crisis surgieron las primeras quejas por el exceso de iluminación. Eso es lo que se pretende corregir ahora, con el criterio por ejemplo de que todas las luminarias estén enfocadas hacia abajo. Por esa razón se eliminarán las de bola y los cristales translúcidos serán sustituidos por otros transparentes en aquellos casos de modelos clásicos. Esto afectará al aspecto de las farolas, aunque la prioridad del Consistorio es el ahorro en la factura eléctrica que asciende a unos 20 millones.

Edificios municipales

La renovación del alumbrado público está acompañada por una iniciativa similar en los inmuebles del Ayuntamiento. Este trabajo ya está hecho y ha supuesto cambiar 8.849 luminarias en 16 edificios municipales. La previsión es ahorrar al menos 50.000 euros al año. De mayor calado es el apagado selectivo en la vía pública, donde su afección a 4.125 luminarias supone una reducción en el gasto de 491.052 euros.

En cuanto al trabajo que se realiza gracias al crédito del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, en todos los casos se ha previsto la colocación de bombillas de menor intensidad que las actuales. Los técnicos consideran que se sigue garantizando el umbral de seguridad para los viandantes y el tráfico de vehículos.

El alumbrado público dispone además de unos reguladores de intensidad, con lo que de madrugada pierden algo de fuerza porque la iluminación es menos necesaria. Todas las renovaciones incluyen sistemas de alerta por el robo de cableado de cobre, una de las lacras del alumbrado público por la facilidad en los hurtos durante años.

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