Valencia estudia imponer trabajos sociales a menores que hagan botellón

Imagen de un botellón en el jardín del río Turia.
Imagen de un botellón en el jardín del río Turia. / lp

El Ayuntamiento se plantea que cuando un turista tenga una conducta inapropiada se dará a conocer a las autoridades de su ciudad

EFE VALENCIA.

El Ayuntamiento de Valencia se plantea imponer trabajos en beneficio de la comunidad a los menores que hagan botellón e intensificar el control a los locales que les vendan el alcohol, además de comunicar a los ayuntamientos de los turistas que tengan conductas incívicas para informarles de su comportamiento.

Se trata de algunas de las iniciativas de la nueva ordenanza de convivencia en la que trabaja el Ayuntamiento de Valencia y que, según indica en una entrevista la concejal de Protección Ciudadana, Anaïs Menguzzato, pretende ser «una verdadera herramienta de transformación social».

Menguzzato señaló también que la Policía «no tiene capacidad de acabar con el botellón. Es una costumbre adquirida y la única posibilidad que tiene el agente de frenarlo es la denuncia, que ha demostrado que es poco efectiva porque quien paga la multa son los padres». La concejal incidió en la necesidad de dar a este problema «un tratamiento más integral».

En su opinión, hacer «plantones» en las zonas donde saben que habrá botellón para evitarlo no es efectivo y resulta «poco motivador para los agentes» porque evitan que se instale, pero, cuando se van los policías, vuelven los jóvenes.

«Creo que a un chaval que de manera consciente sepa que está molestando y tiene una conducta incívica ponerle una denuncia que además van a pagar sus padres tiene poco de efectivo, pero que le pongan a hacer trabajos en beneficio de la comunidad puede ser más interesante».

Menguzzato plantea que una llamada de atención de los agentes a chavales de 12 o 13 años también «puede servir», además de controlar quién vende el alcohol e intensificar su labor de mediación con asociaciones de vecinos, con los establecimientos que incumplen la normativa y con quien compra la bebida.

Más herramientas

«Podemos hacer un trabajo más transformador y que no sea solo plantarnos a vigilar en una plaza para que no se llene, porque eso es lo que ha pasado en los últimos veinte años y el botellón no ha cambiado», indicó, además de señalar que la nueva ordenanza busca que «los agentes tengan más herramientas para reconducir determinadas situaciones, más allá de la denuncia».

La ordenanza tratará de «dar respuesta a la realidad de una ciudad del siglo XXI» e incluirá también un apartado de turismo, según la edil, quien reconoció que «denunciar a un turista que no viva en la Comunitat no sirve de nada, no vas a cobrar nunca la denuncia y, aunque el requerimiento del agente está bien, hay que ser más ingenioso y buscar alternativas». Por ello, ve una «buena idea» que, cuando un turista tenga una conducta inapropiada, el Ayuntamiento de envíe una carta al Consistorio de la ciudad de origen del visitante «para decirle cómo se comportan sus vecinos cuando están de vacaciones».

No obstante, admitió que en muchas ocasiones se encuentran con que los turistas desconocen las normas de la ciudad y, por ello, también se plantean «ser amables e informarles sobre las cuestiones a las que se puede enfrentar», sea la prohibición de bañarse en la fuentes o las zonas donde puede haber más carteristas.

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