Valencia aprueba el cambio de filtros en una planta de agua para reducir el sabor a tierra

Canal Júcar-Turia, a su paso por Benimodo. / francisco garcía
Canal Júcar-Turia, a su paso por Benimodo. / francisco garcía

El Ayuntamiento autoriza hoy una inversión de 1,9 millones en los depósitos de Picassent para mejorar el tratamiento del caudal del Júcar

P. MORENO

valencia. El Ayuntamiento aprobará hoy una inversión de 1,92 millones de euros que ejecutará la empresa Emivasa para mejorar el tratamiento del agua del Júcar en la planta potabilizadora El Realón de Picassent, una de las dos que abastece a Valencia y su área metropolitana con un total de 1,6 millones de usuarios. El propósito es eliminar al máximo lo que el expediente denomina «sustancias sápidas» procedentes del canal Júcar-Turia.

Ese sabor terroso es producto del bajo nivel de los embalses por la sequía, como indicó este miércoles el presidente de la Entidad Metropolitana de Servicios Hidráulicos, Vicent Sarrià. El también concejal del Ciclo Integral del Agua de Valencia comentó que «como es conocido, el agua de la zona de Valencia tiene un sabor, unas cualidades, no siempre muy apreciadas por el consumidor, aunque es algo siempre subjetivo y discutible».

De ahí el empeño de la entidad que gestiona la traída del agua en alta y su potabilización en mejorar el sabor del caudal, o mejor dicho al revés, quitarle todo. «Desde hace algunos ejercicios se trabaja en proyectos que mejoren el sabor y la calidad con la aplicación de ozono, oxidación o implantación de sistemas de membranas que mejoren la calidad del agua».

En el caso de la planta El Realón, la mejora se encuadra en el Plan de Inversiones para el periodo 2017-2021 y tiene por objeto la reconversión de los últimos siete filtros de arena en filtros de carbón activo granular, con la finalidad de mejorar las características del agua ante «los episodios de contaminación del agua del canal Júcar-Turia por sustancias sápidas cada vez más frecuentes», en referencia a restos sólidos.

El mismo Sarrià comentó que, debido al efecto de la sequía, se ha producido «algún episodio en el que se ha venido quejando algún consumidor de cierto sabor terroso en el agua, que no tiene problema sanitario y tiene el origen en el bajo nivel de los embalses, la mezcla de agua y elementos sólidos que inciden en el sabor de ese causal».

La intervención que se aprobará hoy para la planta El Realón supone la tercera fase del proyecto para cambiar todos los filtros. Sarrià señaló que la Entidad Metropolitana prevé unas inversiones en el próximo ejercicio de 13 millones de euros, de los que una parte se dedicarán a mejoras en las plantas.

Entre las previsiones para 2018 figura una partida de dos millones de euros para la ampliación de la galería de agua filtrada en la planta de La Presa, en Manises. También una inversión de 3,6 millones de euros en Picassent para la instalación de un sistema de oxidación avanzada. Más costoso será el equipamiento en Manises para la ultrafiltración, que se lleva nada más y nada menos que 14,7 millones de euros.

En total, la mejora de los procesos de tratamiento supondrá una aportación de 21,8 millones de euros, que servirán entre 2018 y el siguiente año para la modernización de dos instalaciones propiedad del Ayuntamiento y que se gestionan en régimen de concesión. El aumento del consumo y los ingresos facilita la ejecución de los proyectos.

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