Valencia aplaza el cobro de 10.000 recibos del IBI al revisarlos el catastro

Calle Ribera, en el centro de Valencia el pasado marzo.
Calle Ribera, en el centro de Valencia el pasado marzo. / manuel molines

El Ayuntamiento no enviará las cartas con las actualizaciones de valor hasta que finalice la fase de alegaciones

P. M. VALENCIA.

El Ayuntamiento de Valencia tiene pendiente de cobro 30,3 millones de euros del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) de este año pese a que el periodo voluntario acabó el pasado 2 de mayo. Se trata de una morosidad inusualmente alta para este tipo de tributo, aunque tiene una explicación. El concejal de Hacienda, Ramón Vilar, indicó ayer que se está a la espera de incorporar a la liquidación 10.000 recibos que está regularizando la Dirección General del Catastro.

Este trabajo se inició el pasado año y el Consistorio ya ha realizado las notificaciones a los afectados, avisándoles de que no les llegarán los recibos en el plazo habitual. El IBI inicia el pago voluntario el 1 de marzo y se trata de uno de los ingresos más importantes para las arcas municipales. Este ejercicio, la previsión definitiva es alcanzar los 227,5 millones de euros, aunque de momento se han liquidado 209,6 millones por el motivo citado.

Vilar indicó que la regularización supone dar a los inmuebles un «nuevo valor», lo que puede tener consecuencias en el pago. «Si es menos no hay problema, aunque si aumenta el impuesto entonces se puede presentar una reclamación», señaló el edil. Esta alegación debe realizarse antes de emitirse el recibo, por lo que el gobierno municipal está a la espera de que acabe dicho proceso para acabar de enviar las 10.000 cartas a otros tantos contribuyentes. De momento se han cobrado 178,3 millones de euros, mientras que el pasado ejercicio por estas fechas se había llegado a 194,3 millones. Pese a esa circunstancia, el responsable de Hacienda avanzó que «la previsión de los técnicos es que aumenten los ingresos tras la regularización catastral».

El edil señaló que no ha llegado al Consistorio el criterio a la hora de seleccionar los 10.000 valores catastrales que se van a actualizar, donde otras fuentes hablan de unos ingresos añadidos de cuatro millones de euros. El IBI es uno de los ingresos más fiables porque su pago es prioritario para las familias, al afectar directamente al domicilio.

La matrícula anual que realizan los técnicos es también una manera de medir la temperatura económica de la ciudad, en el sentido de su desarrollo económico. Así, en 2016 la estimación fue de 215,5 millones mientras que este ejercicio subió hasta los 227,5 millones de euros.

El documento de la ejecución del Presupuesto municipal incluye también el cobro de la tasa de mesas y sillas, donde la situación es parecida. Pese a que no hay ninguna regularización en este caso, la morosidad es igual de elevada. La matrícula este año fue de 2,6 millones y todavía hay pendiente de ingreso un millón de euros, pese a que el periodo voluntario acabó el 2 de mayo.

El pasado año, a 31 de agosto el Consistorio tenía pendiente de cobro 781.000 euros, aunque entonces la matrícula era ligeramente inferior al alcanzar los 2,25 millones de euros. De cara al próximo año es difícil que aumenten los ingresos tras la decisión del gobierno municipal de limitar la apertura de terrazas en calles peatonales o donde se amplíen las aceras.

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