Miguel del Rey: «Si usan mi proyecto de la plaza de la Reina, tomaré acciones legales»

Miguel del Rey, arquitecto.
Miguel del Rey, arquitecto. / ander bermejo

El arquitecto ganador del concurso municipal de la reforma afirma que el proyecto ha nacido «con dos pecados originales porque no podían optar sólo arquitectos y han usado para las bases mis ideas sin mi permiso»

LOLA SORIANO VALENCIA.

El arquitecto Miguel del Rey ha ganado en dos ocasiones los concursos convocados, primero por el Colegio de Arquitectos y luego por el Ayuntamiento de Valencia, para remodelar la plaza de la Reina. La primera vez, en 1999, la idea quedó guardada en un cajón esperando que los políticos cogieran el guante y ahora, que el gobierno de Joan Ribó quería llevar a la práctica las ideas ganadoras de Del Rey, Íñigo Magro y Antonio Gallud, el Consistorio ha desestimado que las ejecuten porque una de las empresas técnicas del equipo se ha visto abocada durante el tiempo de espera de la firma del contrato a un concurso de acreedores, sin aceptarse alternativas como la aportación o entrada de una nueva firma.

-¿Cómo definiría su estado de ánimo tras conocer que no será usted sino el equipo que quedó segundo en la puntuación del concurso municipal el que firmará el proyecto de reforma de la plaza de la Reina?

-Estoy muy enfadado y disgustado con la situación que se ha generado.

-¿Cuándo se enteró de que, a pesar de ser los ganadores, el Ayuntamiento había desestimado su oferta y corría convocatoria?

-Nos enteramos el lunes por la mañana. No sabíamos nada. De hecho, estábamos esperando a que nos llamaran para formalizar el contrato. No me lo podía creer.

-¿En qué momento se enteran de que una empresa técnica de la UTE de la que forman parte tenía problemas económicos?

-Cuando creamos la Unión Temporal de Empresas la firma no tenía problemas, pero si el Ayuntamiento retrasa tanto el proceso, pueden surgir problemas, tal como ha pasado. Hay muchas empresas que pasan momentos difíciles, pero si se les quita el trabajo, las hundes.

-Presentaron la alternativa de una aportación externa o que entrara una nueva firma, pero no ha sido aceptado...

-Esta empresa suponía el 20% de la UTE. Hablamos con el notario y el abogado y nos dijeron que no había que cambiar ni el número de registro mercantil no la UTE, sino suplir ese tanto por ciento el resto del equipo y eso es lo que pedíamos.

-¿Qué le ha parecido la negativa?

-En la valoración técnica nuestro equipo consiguió la máxima puntuación y adjuntamos jurisprudencia europea explicando que había casos que ante problemas similares, sí les habían permitido aportar alternativas y seguir adelante. Sin embargo, el equipo jurídico municipal, habiendo jurisprudencia a favor, ha preferido basarse en la jurisprudencia en contra para tumbarnos la iniciativa.

-¿Y por qué cree que ha sido?

-Posiblemente por cobardía del equipo de gobierno o por no enfrentarse al PP, pero ha creado problemas y descontento, cuando las asociaciones de vecinos, fallas y colectivos ya nos habían transmitidos sus necesidades y habían manifestado que estaban contentos con el trabajo previo realizado.

-¿Se podían imaginar un final así?

-No. Y creo que todo se debe a que el proyecto está mal planteado. Nace con dos pecados originales.

-¿A qué se refiere?

-Sí. En primer lugar, porque se convocó un concurso con unas bases a las que sólo se podían presentar empresas grandes. Estaba vetado a profesionales liberales porque se exigía, por el volumen de negocio, hacer uniones de empresas. De hecho, fui el que gané el concurso de ideas del Colegio de Arquitectos y en cambio no me podía presentar en solitario al Ayuntamiento. Eso ha sido el colmo. Y, en segundo lugar, han usado para las bases mis ideas sobre el concurso anterior sin pedirme permiso a mí ni al Colegio de Arquitectos y sin cobrar.

-En su opinión las bases no estaban bien planteadas...

-De hecho, ya protesté de las condiciones de las bases. Si yo no me podía presentar solo, cómo iban a hacerlo arquitectos jóvenes. Y esto lo hace un Ayuntamiento progresista... La contestación que me dieron desde el equipo de gobierno es que no lo conocían al detalle y que no lo volverían a hacer.

-Afirma que han usado sus ideas básicas para las bases del concurso municipal sin su permiso. ¿Cómo lo ve ahora, tras apartarles del proyecto?

-Cuando ganamos el concurso del Colegio de Arquitectos, se dijo que se brindaba la oportunidad al Ayuntamiento de asumir la remodelación de la plaza de la Reina, con la condición de que se incorporara a los ganadores en el equipo redactor. Ahora han aceptado el regalo, pero no las condiciones y pusieron en las bases mis ideas.

-¿Y qué reivindica?

-Ya que no lo vamos a hacer nosotros, lo normal es que monten otro proyecto, pero que no usen el nuestro. Si no hubiéramos ganado el concurso en dos ocasiones, nos hubiéramos callado, pero hemos resultado vencedores dos veces y estamos capacitados para protestar.

-¿Y si acaban llevando a la práctica sus ideas, qué pasará?

-Si usan mi proyecto de remodelación de la plaza de la Reina, tomaré acciones legales o igual las tomamos ya por el hecho de que las usaran para las bases sin mi consentimiento. Tengo reuniones con el abogado para tomar decisiones.

-¿Cómo defendería la valía de su proyecto después de saber que lo desestiman por una cuestión económica?

-Para mí es muy importante contar que cuando se hizo el concurso de libre concurrencia del Colegio de Arquitectos en el jurado estuvieron los tres mejores arquitectos de España: Juan Navarro; Rafael Moneo y Francisco (Patxi) Mangado. También estuvo un arquitecto municipal, Román Giménez y otro arquitecto de Cultura, Josep Sancho. Había representación de administraciones y los mejores arquitectos a nivel nacional.

-¿Le ha llamado el alcalde para hablar del problema surgido?

-No. No me ha llamado el alcalde Joan Ribó ni nadie del equipo de gobierno, sólo un funcionario.

El Colegio de Arquitectos lamenta que la Ley de Contratos limite a los profesionales

El presidente del Colegio de Arquitectos, Mariano Bolant, lamentó ayer el problema que se ha generado con la adjudicación del concurso de reforma de la plaza de la Reina. Reconoció que «la Ley de Contratos del Sector Público no acompaña y el pliego que se ha generado tampoco». Explicó que les gustaría que «prevalecieran los criterios arquitectónicos sobre los económicos» y apuntó que «ha sido una pena que no se permita la entrada de otro socio en el proyecto. Hemos hablado con expertos legalistas y al parecer no era posible». Indicó que «la Ley de Contratos es tan restrictiva que obliga a arquitectos a unirse con empresas porque por sí solos no tienen la suficiente solvencia».

Bolant opinó que «hay una clara necesidad de replantear los concursos y los pliegos de la Ley de Contratos porque es una torpeza mayúscula, no del Ayuntamiento, sino de la Administración en general la valoración que se hace de las bajas de los proyectos». Bolant añadió que «si queremos calidad, tendremos que buscar calidad» y puso como ejemplo «que nadie busca al médico cirujano más económico, sino la calidad y si hay un equipo de arquitectos que ha ganado el concurso, será por algo».

Quiere dejar claro que el equipo segundo, al que se le ha ofrecido realizar ahora el proyecto, «indudablemente es bueno. Sabemos que Tomás y Escario son magníficos profesionales y lo resolverán bien, pero siempre nos quedará la pena de que no lo pudieran impulsar los que habían ganado el concurso».

Desde el PP insistieron en que quieren que Ribó les dé acceso al expediente y «explicaciones sobre el hecho de que un asesor de alcaldía manipulara los pliegos».

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