La Universitat de València pide en el juzgado la restitución del colegio mayor Luis Vives

El representante legal de la institución académica solicita a la magistrada que adopte las medidas oportunas para el desalojo de los okupas

Javier Martínez
JAVIER MARTÍNEZValencia

La Universitat de València (UV) ha solicitado en el juzgado la restitución del colegio mayor Luis Vives, el paso previo a un posible desalojo con la intervención de la policía, tras finalizar anoche el plazo de 24 horas que concedió a los okupas para que abandonaran de forma pacífica el edificio. Según explicaron fuentes de la entidad académica, el representante legal de la Universitat ha presentado este mediodía en el Juzgado de Instrucción número 2 de Valencia un escrito donde pide a la magistrada que adopte las medidas judiciales oportunas para recuperar el inmueble. La solicitud incluye una copia del último acuerdo del consejo de gobierno de la UV donde explica las razones de su ultimátum.

Después de este trámite judicial, la ocupación no tiene que acabar necesariamente con un desalojo forzoso, pues la policía podría optar por otros procedimientos, como impulsar otra vía negociadora con un nuevo plazo para la salida pacífica del grupo anarquista, o adoptar una estrategia de presión con la advertencia de las consecuencias penales del delito de usurpación, el que cometieron los okupas al apoderarse con violencia e intimidación de un inmueble ajeno. Y dentro de las posibilidades también se encuentra el desalojo inmediato con una intervención policial, que se adopta cuando los okupas desoyen una orden policial en cumplimiento de una resolución del juzgado.

Tras el plazo de 24 horas para el desalojo pacífico, la respuesta de los okupas no se hizo esperar, ya que ayer continuaron celebrando en el complejo universitario de la avenida de Blasco Ibáñez las actividades que había anunciado días atrás, como una charla de formación para activistas con el título 'Una història d'ocupació a Palestina' y una cena vegana, y desoyó así la propuesta que realizó hace dos días la institución académica para resolver el conflicto.

Una de las exigencias de los okupas para reunirse con representantes de la institución académica fue que ellos irían encapuchados al encuentro, y además pusieron una segunda condición: el lugar para negociar tenía que ser el edificio ocupado. Las pretensiones de los cabecillas del grupo anarquista fueron trasladadas por el equipo de mediadores al gerente de la Universitat, que consideró inaceptable las peticiones. Tras analizar el infructuoso proceso de mediación, el consejo de gobierno de la entidad académica celebró una reunión extraordinaria el miércoles y decidió conceder un plazo de 24 horas a los okupas para que abandonaran el edificio, un ultimátum que desoyeron los miembros del grupo anarquista.

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