La Universidad Popular del caos

Los centros municipales ofrecen 11.000 plazas y los usuarios critican que la solución online ha perjudicado a los que no podían entrar en la web El estreno de la matrícula por internet provoca un colapso informático

P. M. VALENCIA.

«Hemos pasado de una cola en la calle a otra virtual, toda la mañana delante del ordenador». Los usuarios de la Universidad Popular estaban más que hartos ayer por la mañana debido al colapso informático sufrido en la primera jornada de la matriculación online, novedad este año que se volvió en contra del Consistorio de Valencia desde las nueve de la mañana, hora inicial para rellenar los documentos en pantalla y pagar las tasas. Este curso se ofertan en total 11.000 plazas y a la una y media de la tarde ya habían inscritos 4.500 alumnos, aunque el atasco desbordó las previsiones.

La Universidad Popular es una entidad dependiente del Consistorio donde se ofrece enseñanza no reglada, con multitud de cursos, horarios y una oferta de lo más variada, desde inglés a pintura o artesanía. En los últimos años, el problema de las colas se había solucionado con una preinscripción y un sorteo posterior, que desterraron la imagen penosa de personas jubiladas haciendo cola toda la noche en la calle para conseguir una plaza.

Minutos después de las nueve de la mañana, numerosos usuarios llamaron a LAS PROVINCIAS para quejarse por el bloqueo informático. Casi todos los testimonios se centraban en que el ordenador se colgaba al dar el paso del pago de la tasa en una entidad bancaria. Fuentes cercanas a la concejal Isabel Lozano, responsable de la Universidad Popular, indicaron que esta plataforma había sufrido una «incidencia puntual durante la mañana que ha generado algunas dificultades», aunque los aspirantes en el duro proceso de matrícula indicaron a última hora que todavía no habían podido escoger curso ni horario.

El concejal del grupo popular Cristóbal Grau denunció por su parte que «lo grave es que ya advertimos a la concejal Isabel Lozano en la Junta Rectora del pasado julio del riesgo de que esta situación se produjera. Una cosa es incorporar como alternativa la posibilidad de la matrícula online, lo que en principio debe ser una buena medida, y otra cambiar íntegramente el proceso de matriculación, adjudicando las plazas a quienes primero la formalizan».

En las oficinas de la Tabacalera llegaron a concentrarse una veintena de personas en busca de una explicación. «Toda la mañana esperando para la matrícula», indicó uno de los usuarios que acudió a las oficinas municipales. «El problema es que las plazas se agotan y te ves impotente», añadió.

Se da la circunstancia de que una parte de los usuarios de la Universidad Popular son vecinos jubilados. «Toda la mañana he estado desde el trabajo, alternando con mi mujer, para poder matricular a mi padre», comentó un afectado, quien criticaba que la opción de la matrícula online en exclusiva «no resulta para los usuarios más mayores».

Grau dijo que «si no hay una rectificación inmediata se corre el riesgo de que se reproduzca el colapso cuando se abra el periodo de matrícula presencial del 20% de plazas reservadas para esta modalidad de inscripción, lo que puede provocar un nuevo caos en los centros. Todas las personas que se han quedado ahora sin plaza acudirán entonces a los centros a matricularse con la pretensión de ser los primeros en llegar para asegurarse una plaza».

Hasta el día 17 la matrícula sólo podrá ser online, mientras que desde esa fecha y hasta el 21 estarán abiertos los centros para el resto de las matrículas. Lozano defendió que «por fin la Universidad Popular de València se adapta al siglo XXI y contempla la matrícula a través de las nuevas tecnologías», pese a que el arranque fue problemático.

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