El tripartito rechaza bajar impuestos a pesar de recaudar 33 millones más

Los concejales Pilar Soriano, Giuseppe Grezzi y Sergi Campillo acompañan al alcalde Joan Ribó al hemiciclo. / damian torres
Los concejales Pilar Soriano, Giuseppe Grezzi y Sergi Campillo acompañan al alcalde Joan Ribó al hemiciclo. / damian torres

El Ayuntamiento aprueba los tributos del próximo año en Valencia y Vilar defiende en el pleno que se compensará la subida del IBI del Gobierno

VALENCIA.

El gobierno tripartito del Ayuntamiento rechazó ayer la propuesta del grupo popular, secundada por Ciudadanos en el pleno, para una rebaja de impuestos el próximo año a la vista de que la recaudación ha aumentado en 33,5 millones de euros desde el inicio del mandato en tributos directos sobre las previsiones iniciales.

El portavoz del grupo del PP, Eusebio Monzó, alegó que la situación económica está «yendo a mejor», mientras que su homólogo en Ciudadanos, Fernando Giner, indicó que «hay margen» para una rebaja en los tributos. Pese a este tipo de argumentos y otros que detallaron a lo largo del debate, no calaron en el gobierno municipal, que rechazó con los votos de Compromís, Partido Socialista y València en Comú una disminución el próximo año.

Monzó llevó la propuesta a colación de la aprobación inicial de la ordenanza fiscal general, así como de los impuestos y tasas del próximo año. Los tributos se mantienen igual que este ejercicio y la única novedad es la incorporación de uno nuevo para gravar a las empresas por la utilización del subsuelo en el transporte y depósito de energía, principalmente eléctrica e hidrocarburos.

El representante popular indicó que la recaudación por impuestos directos ha aumentado en los dos últimos años en 33,5 millones de euros sobre las previsiones. De esta cantidad la parte más significativa fueron los 10,7 millones añadidos en 2016 por el aumento del Impuesto de Bienes Inmuebles que afectó a más de 4.000 recibos.

«Además, los ingresos provenientes del Estado también se han incrementado de forma considerable. El Ayuntamiento dispone de recursos para dar un giro radical a su política fiscal, en el sentido de bajar la presión fiscal en Valencia». La primera petición fue una rebaja lineal del 3% en el tipo de gravamen para todos los inmuebles de naturaleza urbana. También la modificación del Impuesto sobre el Incremento del Valor de los Terrenos, rebajando el tipo del 29,7% al 25% y estableciendo una bonificación del 95% de este impuesto en todas las herencias.

La moción se completaba con una disminución de la tasa por el tratamiento de la basura, la TAMER que en Valencia se cobra en el recibo del agua, además de que se instara a la Generalitat para que no se apruebe la conocida como tasa turística.

El delegado de Hacienda, Ramón Vilar, anunció que la única rebaja que se producirá será la del Impuesto de Bienes Inmuebles, para compensar la subida del 4% del Gobierno. Argumentó su alegría porque la «oposición reconoce con ese aumento de ingresos la buena gestión del gobierno municipal, entre otras cuestiones con inspecciones en busca de fraude que antes no existían».

La aprobación de las ordenanzas fiscales dará paso a un periodo de alegaciones antes de su autorización definitiva. «Nosotros nunca dijimos al venir a este hemiciclo que íbamos a bajar los impuestos», señaló el delegado de Hacienda, quien apostó por la «redistribución; por eso cambiamos la tasa de terrazas o el Impuesto de Vehículos», en referencia lo primero a que las del centro de la ciudad pagan más y el otro tributo a la bonificación a coches con motores eléctricos o híbridos. «Al final la recaudación es la misma», dijo. El portavoz del PP comentó que «los impuestos locales no deben ser redistributivos, para eso hay instrumentos más adecuados como el Impuesto de la Renta».

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