El tráfico aumenta en la avenida del Cid en 3.400 coches al día en un año

Decenas de coches esperan junto a una zona en obras en la avenida del Cid. / irene marsilla
Decenas de coches esperan junto a una zona en obras en la avenida del Cid. / irene marsilla

El desmantelamiento de las pasarelas y el aumento de los coches coinciden con el temor de los vecinos a atascos y posibles accidentes

ÁLEX SERRANO VALENCIA.

Mientras el Ayuntamiento de Valencia continúa con su plan de desmantelar las pasarelas que cruzan la avenida del Cid pese a las protestas de conductores y vecinos (representados mayoritariamente por las asociaciones de los barrios que separa la vía), los datos de intensidades medias del tráfico que sirve el Consistorio demuestran que cada vez entran más coches por la avenida del Cid, lo que ahonda en los problemas de seguridad que apuntan los residentes y evidenciaba un informe interno de la Policía Local que se conoció el pasado miércoles y al que la concejalía de Urbanismo ha hecho caso omiso porque, según fuentes municipales, nunca lo recibieron.

Según los datos oficiales del Consistorio, por el tramo de entrada de la avenida del Cid pasaban, en diciembre de 2016, 57.327 coches de media al día. Por ese mismo punto un año después circulaban 60.678 vehículos, concretamente un 5,7% más en apenas un año. Esos 3.441 coches más de media diaria se encontrarán, ahora, con nuevos pasos de peatones y nuevas frecuencias semafóricas que ralentizarán el tráfico por la avenida y que, además, aumentarán el peligro de accidente, como temen los residentes en la zona. El Ayuntamiento sigue con el plan de desmantelar las pasarelas: ayer se construían dos nuevos pasos de peatones.

Este aumento de vehículos que acceden por la avenida del Cid hay que leerlo de la mano de otro dato: los que acceden por el Camino Nuevo de Picaña. Las obras de la V-30 a la entrada de Xirivella han hecho que mucha gente que trabaja en Valencia o que acude diariamente a la ciudad desde l'Horta Sud se haya buscado alternativas para entrar a la ciudad. Y la más utilizada es, sin duda, el Camino Nuevo de Picaña. Por ese punto accedieron o salieron, en diciembre del pasado año, 84.612 vehículos, 8.283 más de media que el mismo mes del año anterior. Es la entrada a Valencia cuyo tráfico más sube: un 9,8% en un año.

Le sigue de cerca la pista de Silla. Por la rotonda de Antonio Ferrandis pasan de media cada día 8.029 coches más que en 2016: 115.065 el mes pasado por 107.036 un año antes, lo que supone un aumento del 6,9% en apenas un año. Es uno de los puntos más complicados de la ciudad, con continuos atascos todas las tardes. Además, se da la circunstancia de que la avenida de entrada a Valencia desde la pista de Silla, Ausiàs March, es también una de las cuatro calles que como la avenida del Cid cuentan con pasarelas que permiten salvarla sin pasos de peatones (aunque en este caso sí hay cruces habilitados en determinados puntos).

4.500 coches por la V-21

El resto de accesos de la ciudad también crecen. La entrada por la avenida de Cataluña ha registrado casi 4.500 coches más en apenas un año (81.010 por 76.511). Cabe recordar que en este punto el Ministerio de Fomento quiere construir un mejor acceso a la ciudad pero el Consistorio se niega porque quiere proteger más huerta de la que conserva el proyecto de Madrid.

Las entradas que menos crecen son la avenida de las Cortes Valencianas. El acceso desde la CV-35 registra en un año casi 2.000 coches más de media al día en apenas un año. De hecho, ahora circulan por el tramo más cercano a la rotonda del Palacio de Congresos 94.100 vehículos al día. Porcentualmente, es la entrada que menos crece, poco más de un 2%. La entrada desde la autopista de El Saler crece un 3,5%: pasa de 29.205 coches en diciembre de 2016 a 30.282 en diciembre de 2017.

Este aumento de los vehículos que circulan por los principales accesos a la ciudad contrasta con las medidas puestas en marcha por el Ayuntamiento de Valencia para reducir el tráfico en las calles. Sin embargo, la constante bajada de coches que ruedan por la ronda interior, espoleados por el estrangulamiento que ha provocado el anillo ciclista, no se ha reflejado en una reducción de los coches que entran a la ciudad.

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