Sanidad limita los pacientes que reciben tratamiento en el IVO

Concentración de profesionales y pacientes en las puertas del IVO. / Juanjo Monzó
Concentración de profesionales y pacientes en las puertas del IVO. / Juanjo Monzó

El nuevo modelo de Montón implica el descenso de enfermos que reciben atención en el centro

Laura Garcés
LAURA GARCÉSValencia

El acuerdo entre la Conselleria de Sanidad y la fundación Instituto Valenciano de Oncología (IVO) no está teniendo el resultado previsto en lo que se refiere a derivación de pacientes de la sanidad pública para recibir tratamiento en el instituto médico, pese a que en octubre, tras semanas de tensión, las partes alcanzaran un acuerdo -tras intervenir el presidente de la Generalitat en las conversaciones- para que los enfermos pudieran seguir acudiendo al centro de Campanar ante la sospecha o detección de cáncer.

El departamento autonómico que dirige Carmen Montón pone «trabas» para que los pacientes lleguen al IVO alejándose del espíritu del acuerdo del 1 de octubre. Lo transmiten fuentes cercanas a la fundación, a la vista de los resultados registrados desde que este mes se empezara a trabajar conforme a lo conveniado.

Entre el 2 de noviembre y hasta el pasado martes, día 14, como ha podido saber LAS PROVINCIAS, unas 50 personas se han dirigido a la fundación para ser tratadas. Tras ser remitidas al servicio establecido por Sanidad para decidir si se las atendía en el instituto «se han aceptado 14», el resto que hayan sido aceptadas para seguimiento de la enfermedad habrán sido remitidas a los hospitales públicos de referencia.

Descenso de nuevos pacientes derivados a la fundación

La cifra descubre una media de entradas de un enfermo nuevo a diario, si bien descontando fines de semana supera la unidad, sin llegar a dos. El resultado se ha convertido en una cuestión que llamado la atención en el entorno de la fundación al comparar con el pasado enero, cuando la entrada era de «una media de 20 diarios». La distancia entre uno y otro resultado es considerable, aunque ya esa veintena lleva impreso un descenso que empezó a constatarse cuando el departamento que dirige Carmen Montón dio los primeros pasos hacia el modelo de acción concertada con entidades sin ánimo de lucro, distinto al convenio que rigió hasta diciembre de 2016.

La relación entre Sanidad y el IVO -que arranca de 1976- empezó a mostrar un nuevo perfil hace casi un año. En enero se conoció que el convenio estaba vencido desde el 31 de diciembre anterior. La respuesta que ofreció la Conselleria de Sanidad fue la fórmula de la acción concertada con entidades sin ánimo de lucro. La iniciativa implicaba la convocatoria de un concurso.

Este llegó y poco después el IVO anunció su renuncia al concierto al considerar «irregular» la convocatoria, que el departamento que dirige Carmen Montón defendió.

Libertad de elección del centro para recibir tratamiento

Salieron a la luz algunas diferencias, pero sobre todas destacaba una: el modo de derivación de los pacientes. Varias semanas de tensión marcaron la negociación hasta que finalmente las partes sellaron al acuerdo considerando las puntualizaciones a cómo enviar pacientes a la fundación.

En virtud del pacto alcanzado, se mantenía el derecho de los enfermos oncológicos o con sospecha a acceder directamente al IVO. Desde siempre los pacientes podían escoger libremente recibir tratamiento en esas instalaciones.

Con el acuerdo se estableció un procedimiento de validación por parte de la conselleria para garantizar la agilidad de los procesos asistenciales, que en cualquier caso se resolverían en un plazo de 72 horas. Ese tiempo sería el máximo permitido para esperar la respuesta, que en el caso de que no se produjera en plazo, por silencio administrativo se interpretaría la derivación al instituto médico de Campanar.

El acuerdo se alcanzó tras la intervención del presidente del Consell en las conversaciones

Una enfermera para la valoración de los casos

El 2 de noviembre se activó el modelo conforme al acuerdo. Y ahora las fuentes consultadas insisten en que desde Sanidad «dan vueltas a la instrucción para que nadie vaya al IVO». Tras la firma, la fundación confiaba en que la «unidad habilitada» para derivar pacientes funcionaría como lo había hecho durante años, con la presencia de inspectores de Sanidad en el propio centro oncológico, que fundamenta sus diagnósticos en los criterios que «consideran las sociedades científicas». El cometido de la inspección era vigilar que se cumplieran los criterios dispuestos por la Administración.

Pero llegado el momento -el 2 de noviembre- se vio que no sucedía de esa manera. La constitución de esa unidad consistió en «designar a una enfermera en el centro de salud de Tendetes» que conforme a «los valores establecidos en un 'check-list'» facilitado por Sanidad determina la derivación del paciente en función de las sospechas de que pueda padecer la enfermedad.

Desde que se activó esta vía para remitir pacientes, el descenso de entradas inició su recorrido hasta alcanzar las 14 aceptaciones de 50 solicitudes entre el 2 y el 14 de noviembre. En ello se apoyan quienes sostienen la existencia de «trabas» para llegar al instituto médico, frente a la remisión del paciente «al hospital de referencia público».

Los hospitales públicos absorben más actividad

Hasta enero de 2017, cuando acabó el convenio que abrió paso a la acción concertada, el IVO atendía «el 15% de los nuevos procesos oncológicos de la Comunitat cada año», lo que las fuentes aseguran que suponía «el 40% de los hospitales públicos del área metropolitana». Ahora, ante el descenso de las derivaciones fijan la atención en esta cuestión para apuntar que todos los casos que no llegan al IVO -a tenor de los registros- los tienen que absorber los centros que atienden el cinturón metropolitano.

Desde la activación del nuevo modelo de 20 entradas a poco más de una cada día, pero ya meses antes el centro especializado en enfermos de cáncer había empezado a observar una disminución en la recepción de pacientes desde la sanidad pública. En enero de este año, cuando finaliza el convenio, y hasta el día 2 «ya bajó un 40% la actividad».

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