Un tercio de colegios no tendrá libertad para elegir el peso de las lenguas

El conseller Vicent Marzà en Les Corts, tras la aprobación de la nueva ley el pasado febrero. / Kai Försterling/Efe
El conseller Vicent Marzà en Les Corts, tras la aprobación de la nueva ley el pasado febrero. / Kai Försterling/Efe

Los centros de línea en valenciano están obligados a mantener las horas que ya ofrecen, lo que limita su autonomía

Joaquín Batista
JOAQUÍN BATISTAValencia

La Ley de Plurilingüismo que se aplicará ya el curso que viene en cinco niveles (todo Infantil y 1º y 2º de Primaria) obliga a los colegios públicos y concertados a modificar su proyecto lingüístico, el documento que recoge el peso de cada lengua en clase. El principio básico de la normativa es que los centros deciden la presencia del castellano, valenciano e inglés dentro de unos mínimos y máximos: al menos el 25% de las horas en el caso de las oficiales y entre el 15% y el 25% para la extranjera.

Sin embargo, en la práctica el 34% de los colegios verá limitada esta autonomía por la última disposición adicional de la norma, que dice que los que ya tienen en vigor un programa plurilingüe de enseñanza en valenciano «tendrán que establecer un porcentaje vehicular -en la lengua propia- igual o superior al que tienen autorizado».

En otras palabras, las escuelas de línea en valenciano tendrán bloqueadas estas horas y sólo podrán subirlas, pero nunca bajarlas. Al fin y al cabo, la ley discrimina en sentido positivo la lengua minoritaria, por lo que evita la posibilidad de que haya centros que opten por deshacer el camino recorrido. Los colegios de castellano, por contra, sí podrán reducir el peso de esta lengua, incluso hasta el mínimo, para aumentar la autonómica. O el inglés.

Educación asegura que permitirá la inmersión tanto en castellano como en valenciano

Según los datos que facilitó la conselleria el curso pasado, tras la aprobación del polémico decreto de febrero, de los 1.385 colegios públicos y concertados valencianos 476 ofrecían únicamente líneas en valenciano, lo que supone el 34% del total. Otros 674 sólo disponían de enseñanza en castellano y 235 ofertaban ambas opciones (doble línea).

Es lógico concluir que los 476, si ya aplican enseñanza en valenciano, opten por mantener ese modelo al adaptarse a la ley, pero también es verdad que la citada disposición limita la autonomía, por ejemplo si se quisiera hacer alguna modificación y aumentar la presencia del castellano y del inglés. Es decir, si un centro que hasta ahora ofrece el 55% del tiempo lectivo en valenciano lo tiene que mantener por imperativo legal nunca podrá llegar al máximo posible de inglés (25%), teniendo en cuenta que está obligado a ofrecer al menos el 25% en castellano. Sólo podría alcanzar el 20%.

También han existido dudas de interpretación en el caso de los colegios con doble programa lingüístico. Con la ley esta posibilidad desaparece y todos los alumnos se regirán por el mismo proyecto, sin que haya grupos que estudian con el castellano como lengua principal mientras en la clase de al lado se hace lo mismo con el valenciano.

Autonomía en la doble línea

Se ha llegado a pensar, por parte de algunos colectivos críticos con la norma, que el porcentaje de valenciano de estos últimos quedaría bloqueado y se debería aplicar también en la línea en castellano, aunque la conselleria lo ha desmentido. Desde el departamento dijeron que en este caso el centro elegirá los porcentajes más adecuados a su entorno, sin limitaciones de partida y siempre dentro de los mínimos y máximos. En otras palabras, autonomía según lo dispuesto en la ley.

A finales de febrero se organizaron reuniones en las tres provincias para resolver dudas de los equipos directivos. Una de ellas tenía que ver con la inmersión en Infantil, pues en la guía facilitada a los centros para adaptar el proyecto lingüístico no se dice nada de esta opción, que sí existirá. Desde Educación señalaron que se articulará a través de programas experimentales y siempre que se justifique de manera convincente que los alumnos conseguirán, al final de la escolaridad, dominar las dos lenguas oficiales y, de manera funcional, el inglés.

La inmersión en valenciano no es nueva, pues se remonta al decreto de 2012 del PP. Consiste en aplazar el castellano hasta 1º de Primaria, de manera que en Infantil toda la exposición es en lengua propia salvo el tiempo de inglés, que será de una hora y media semanal (10%). Está ideada sobre todo para líneas en valenciano de entornos castellanohablantes, de manera que cuando los niños lleguen a la etapa obligatoria tengan el rodaje básico para avanzar en la lectoescritura.

Educación asegura que también se permitirá a la inversa, es decir, aplazando el valenciano hasta los seis años y con el castellano al máximo posible (90%), siempre que se cumplan los criterios citados. En cualquier caso, estas excepciones a los mínimos fijados por la ley tendrán que ser autorizados por la conselleria una vez revisada la propuesta de proyecto lingüístico.

Por otro lado, es la primera vez que una normativa plurilingüe abarca a tanto alumnado al aplicarse la ley hasta 2º de Primaria (cinco cursos de golpe). El decreto de 2012 tenía un calendario más progresivo, como mucho se adaptaban dos por ejercicio, y el decreto de 2017, el derogado, planteó tres como máximo.

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