El Temple recuperará sus fachadas originales del siglo XVIII tras su restauración

Fachada principal del Palacio del Temple. / jesus signes
Fachada principal del Palacio del Temple. / jesus signes

Las obras eliminarán los elementos añadidos con una inversión de dos millones y la previsión de acabar la intervención a principios de 2019

P. MORENO

valencia. «Con esto encaramos la recta final». El Delegado del Gobierno, Juan Carlos Moragues, expresó ayer de esa manera el concurso por valor de 2,18 millones de euros para la restauración integral de las fachadas del Palacio del Temple. El propósito es muy simple y al mismo tiempo complejo: devolver al edificio neoclásico el mismo aspecto que tuvo en el siglo XVIII.

Así se hará tras una adjudicación que se prevé para el próximo mes de marzo y donde el plazo de ejecución estimado rondará los ocho meses a la espera de las ofertas. Será pues a principios de 2019 cuando el inmueble protegido vuelva a acoger la sede administrativa del Gobierno en Valencia, ahora en Colón.

Moragues destacó que la inversión conjunta ascenderá a unos 12 millones de euros. Al proyecto inicial se sumó una partida de 400.000 euros para la reforma de la antigua comisaría de la Policía Nacional, en la parte trasera y cuyas instalaciones serán trasladadas al cuartel de San Juan de Ribera, en concreto al lugar de la farmacia militar.

La restauración publicada ayer y en la que las empresas tienen 20 días para presentar ofertas, pretende eliminar todos los elementos impropios y postizos del edificio diseñado por el arquitecto Francisco Hernández entre 1761 y 1770. De estilo neoclasicista, ocupó el lugar de un antiguo monasterio derribado por el efecto de un terremoto. Tiene una iglesia colindante que forma un conjunto protegido y en su interior destaca un potente claustro.

El citado arquitecto fue discípulo de Francesco Sabatini, autor de numerosos palacios y monumentos en Madrid. Suya es por ejemplo la Puerta de Alcalá y la última fase de las obras del Palacio Real. El estilo neoclásico italiano del Palacio del Temple recoge algunas de las enseñanzas del segundo.

La voluntad del Gobierno, precisó Moragues, es que el inmueble quede accesible al público tras la reapertura de las oficinas. En la parte trasera salieron a la luz restos arqueológicos del siglo XII que se han integrado en la restauración, por lo que hubo que modificar el proyecto. Así, las instalaciones generales previstas en esa parte del subsuelo han sido trasladadas a un edificio de nueva planta.

La intervención arrancó en 2007 y ha sufrido numerosos parones. El último ha durado nueve meses, debido a ese modificado citado. Es el tiempo que ha tardado el Ayuntamiento en conceder la licencia de obras, al discrepar de la altura de cornisa a la que debía llegarse por esos cambios. La voluntad es acelerar el proyecto de la fachada y que no vuelva a ocurrir lo mismo.

Los visitantes podrán ver un tramo de muralla árabe, la barbacana y las torres, los tres principales elementos arqueológicas que han aflorado al excavar los cimientos del nuevo inmueble. La tradición sitúa en este tramo de la muralla el lugar de la rendición de los musulmanes al Rey Jaume I en 1238, lo que explica la enorme importancia simbólica de la futura exposición. A esto se suman pinturas ahora en un museo municipal y que, una vez restauradas serán llevadas al Temple. La ejecución del proyecto ha incluido la denuncia del grupo socialista por el desmontaje del Salón de Pleno, una estancia de la Diputación que acogió el palacio durante unos años y que fue retirada.

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