El Síndic pide mayor control sobre los espacios ruidosos

I. DOMINGO Valencia

El Síndic de Greuges ha vuelto a pronunciarse sobre los problemas de contaminación acústica que sufren algunos vecinos de la ciudad de Valencia. En este último caso, sobre las quejas de los residentes de la calle Embajador Vich hacia varios locales de ocio.

En su resolución, el Síndic de Greuges insta al Ayuntamiento de Valencia a que realice un mayor control sobre los locales que provocan molestias acústicas, ya que uno de los espacios señalados por los vecinos no cuenta con licencia para la amenización musical, como reconoce el propio Consistorio en uno de los escritos dirigidos a la institución.

Así, el defensor del pueblo valenciano conmina al equipo de gobierno municipal a «girar visita de inspección a los locales objeto de la queja para realizar las correspondientes mediciones sonométrica y comprobar si los niveles sonoros se encuentran dentro de los límites permitidos». Asimismo, reclama que «se adopten las medidas previstas en la legislación vigente en la materia a fin de evitar las molestias que se sufren».

El Síndic recuerda al Ayuntamiento la necesidad «del cumplimiento de la normativa en materia de contaminación acústica» y resalta que los tribunales de justicia consideran que la problemática de la contaminación acústica «incide negativamente» sobre derechos constitucionales como la protección de la salud, un medio ambiente adecuado o una vivienda digna.

El año pasado la institución tramitó el año pasado un total de 454 quejas por ruido o contaminación acústica en la ciudad.

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