Seis asesinatos de policías en Valencia en la memoria

Bomberos y policías en la calle Escalante, el 6 de febrero del año 2000, horas después del cuádruple asesinato.
Bomberos y policías en la calle Escalante, el 6 de febrero del año 2000, horas después del cuádruple asesinato. / EFE/Alberto Estévez

Un atentado terrorista, dos atracos y los disparos y puñaladas de enfermos mentales acabaron con la vida de seis agentes, un bombero, una anciana y un peluquero

Javier Martínez
JAVIER MARTÍNEZValencia

La Policía Nacional ha sufrido a la largo de su historia zarpazos criminales de atracadores o enfermos mentales que truncaron la vida de cinco agentes en la ciudad de Valencia. El daño irreparable de perder a un ser querido tiene muy pocos momentos de consuelo para los familiares de las víctimas cuando mezclan sus emociones con la nostalgia. La detención de los asesinos, la respuesta judicial, el apoyo social o las muestras de condolencia en los funerales suponen algunos instantes de alivio de pena. Tras el acuchillamiento mortal del subinspector Blas Gámez en la calle Sueca, seis policías nacionales han sido asesinados en acto de servicio en Valencia desde el año 1983, y otros cinco agentes nacidos en tierras valencianas perdieron la vida en atentados terroristas en Durango, Pamplona, San Sebastián y Barcelona. Todos ellos siguen en la memoria de sus familiares y amigos, que reabrieron sus heridas el pasado martes cuando trascendió el asesinato del subinspector del Grupo de Homicidios.

Emilio García Martínez. / LP

Emilio García Martínez Atentado de los GRAPO

El 19 de abril de 1983, el inspector jefe Emilio García Martínez, de 47 años, fue asesinado por los GRAPO en Valencia. Aquel fatídico día estalló una bomba que las terroristas Mercedes Padrós Corominas y Josefina García Aramburu colocaron en el coche de la víctima en un garaje de la plaza Vicente López Ibor. Su hijo oyó la explosión y acudió en su ayuda, pero el policía nacional falleció en el hospital. Nacido en Navas de Jorquera (Albacete) en 1935, Emilio García estaba casado y tenía dos hijos. Cuando ocurrieron los trágicos hechos, la víctima se encontraba destinada en Paterna.

Manuel Julio Rodrigo Belenguer. / Lp

Manuel Julio Rodrigo Belenguer Robo en una joyería

El 4 de noviembre de 1983 fue asesinado el policía nacional Manuel Julio Rodrigo Belenguer. Un atracador argentino le disparó a bocajarro. El crimen tuvo lugar en el centro de Valencia, cuando el agente de la Unidad de Motos identificaba a un sospechoso tras un robo en la joyería Mora en la primera planta de un edificio de la calle Correos. El policía se topó en la puerta de la finca con un hombre bien vestido y le pidió la documentación. Según la portera del inmueble, el individuo introdujo una mano en un bolsillo de su chaqueta en un ademán de buscar su cartera, pero sacó una pistola y disparó dos veces contra el agente. Una de las balas perforó el corazón del policía. Los atracadores, dos hombres y una mujer, huyeron con un botín de 40 millones en joyas en un Seat 131 Supermirafiori. El autor del asesinato, el delincuente argentino Jorge Eduardo Villarino, fue apresado poco después y solo cumplió una condena de 11 años de prisión.

Avelino Jiménez Pérez. / Lp
Avelino Jiménez Pérez Atraco a un banco

El 12 de noviembre de 1987, el policía nacional Avelino Jiménez Pérez murió al ser tiroteado en la calle Jesús de Valencia por uno de los delincuentes que acababan de atracar una sucursal del Banco de Valencia. Tras intimidar a clientes y empleados con armas de fuego, los dos atracadores se apoderaron de un botín de más de dos millones de las antiguas pesetas. Uno de los trabajadores del banco accionó el sistema de alarma y varias patrullas acudieron con urgencia al lugar. Los primeros en llegar fueron Avelino y su compañero de la Unidad de Motos. Era natural de Alborea (Albacete) y estaba casado. Sus tres hijos tenían 11, 9 y 4 años cuando perdieron a su padre. La víctima llevaba un año en la Unidad de Motos de la Brigada de Seguridad Ciudadana.

Ignacio José Moreno Arroyo. / LP

Ignacio José Moreno Arroyo y Francisco Pascual Martínez García Tiroteo en el Cabanyal

El 6 de febrero de 2000, un enfermo mental asesinó en el Cabanyal al inspector jefe Ignacio José Moreno Arroyo, el policía Francisco Pascual Martínez García, el bombero Vicente Sivera Cervera y la anciana octogenaria Vicenta Darder Dubón. Ramón Tatay Zanón provocó primero una explosión de gas en su casa en la calle de Escalante, luego se apostó en la terraza para esperar a sus víctimas y disparó contra ellas conforme llegaban. Uno de los primeros policías que acudieron al lugar, Francisco Pascual Martínez, de 43 años, recibió un tiro y cayó fulminado. Los bomberos llegaron poco después para sofocar el incendio de la vivienda, pero ignoraban que les esperaba un francotirador. Una vez apagadas las llamas, entraron en la casa y encontraron muerta a Vicenta Darder, una vecina que había acudido al domicilio del enfermo mental al oír la explosión. Durante los trabajos de retirada de escombros, el bombero Vicente Sivera, de 40 años, recibió otro disparo mortal. La última persona asesinada fue el inspector jefe de la Unidad de Intervención Policial (UIP), Ignacio José Moreno, de 41 años, que entró en la vivienda para apresar al homicida. El francotirador intentó huir por el tejado pero fue abatido por la policía de un disparo.

"¡Urgente, un compañero herido!"

Blas Gámez. / Lp
Blas Gámez Ortiz El crimen de la maleta

El subinspector del Grupo de Homicidios de la Policía Nacional murió acuchillado el pasado martes por Pierre Danilo Larancuent, un narcotraficante sueco que pocas horas antes había matado y descuartizado al peluquero Albert F. Los dos crímenes tuvieron lugar en el número 77 de la calle Sueca. El asesino quedó con su primera víctima el domingo a través de una aplicación para teléfonos móviles que permite contactar con usuarios desconocidos. Tras descuartizar el cadáver, Pierre Danilo abandonó una maleta con el torso de la víctima en la avenida de Peris y Valero, pero el goteo de sangre llevó a la policía hasta la vivienda del criminal. Cuando el subinspector le pidió que se identificara en el patio del edificio, el delincuente le asestó varias cuchilladas de forma sorpresiva. Otro policía mató a tiros al asesino y luego taponó con sus manos la herida en el tórax de su compañero en un intento desesperado de salvarle la vida. Un compañero de prisión y amigo del descuartizador asegura que sufría un trastorno bipolar.

Fotos

Vídeos