Sarrià releva al jefe de Licencias tras las quejas por el retraso de permisos

El concejal de Desarrollo Urbano, Vicent Sarrià, en el hemiciclo municipal. / irene marsilla
El concejal de Desarrollo Urbano, Vicent Sarrià, en el hemiciclo municipal. / irene marsilla

Desarrollo Urbano habla de «reestructurar» el servicio para agilizar las obras pendientes de más de 1.600 viviendas

P. M.

valencia. La concejalía de Desarrollo Urbano, gestionada por el edil socialista Vicent Sarrià, ha iniciado la «reestructuración» del servicio de Licencias Urbanísticas y Obras de Edificación, con el relevo del jefe de servicio y el propósito de agilizar más la concesión de permisos. La marcha del alto funcionario, sin destino todavía, llega tras las quejas reiteradas de promotores inmobiliarios, contratistas y comerciantes por la demora en la concesión de permisos de obras y actividades. Como adelantó LAS PROVINCIAS, a finales de septiembre había 1.200 pendientes y se calcula que entre ellas se encuentran autorizaciones para un total de 1.600 viviendas.

Fuentes municipales confirmaron la noticia adelantada ayer por Radio Valencia, para añadir que no se ha decidido todavía la sustitución del actual jefe de servicio, en el cargo desde el anterior mandato. Sarrià no ha cambiado a ninguno de los funcionarios que ocupan puestos de confianza de la etapa del PP, salvo la de Proyectos Urbanos por la jubilación del anterior responsable.

La concesión de licencias se divide principalmente en cuanto a las competencias entre el concejal de Desarrollo Urbano y su homólogo en Actividades, Carlos Galiana. Las mismas fuentes añadieron que han decidido «mover ficha» para mejorar el índice de asuntos resueltos. De este servicio dependen las licencias de nueva planta, las de rehabilitación y las declaraciones responsables de reformas. También las sección de Antenas y otra de Telecomunicaciones, junto a una más de Licencias y Coordinación de las Administraciones Públicas. De la jefatura dependen tres jefes de sección, mientras que el resto están vacantes.

El retraso en la concesión de licencias, tanto las de obras como las de actividades, supone una bajada de ingresos para el Ayuntamiento. El ejemplo más reciente se ha dado en la antigua Alameda Palace, ahora llamada Palau Alameda, una concesión del edificio municipal donde la empresa ha tenido que esperar dos años para conseguir la autorización definitiva de las obras y acometer la reforma del inmueble.

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