Las sanciones en Valencia por contaminación acústica se disparan con 941 casos

P. M. VALENCIA

El aumento de quejas vecinales por los ruidos ha tenido su reflejo en la actividad del Ayuntamiento. El pasado año se tramitaron 941 expedientes referidos a la contaminación acústica, donde una parte relevante se refiere a locales de ocio. El ejercicio anterior fueron 347 casos.

El volumen de sanciones ha tenido un incremento que casi triplica la actuación municipal de un año para otro. De este modo, en una contestación dada al grupo popular en una comisión informativa, se habla también de la retirada de una docena de licencias por infracciones de la normativa sobre el ruido, mientras que en 2016 fue una.

El Ayuntamiento ha pedido tramitar las sanciones graves y muy grave en lugar de remitirlas a la Generalitat. En cuanto a las denuncias que pasan por las juntas de distrito, se refieren únicamente a las molestias por los aparatos de aire acondicionado de locales comerciales, con 15 expedientes abiertos el pasado ejercicio, la mitad que el año anterior.

El Consistorio se ha visto obligado a tomar medidas cautelares en algunos barrios ante el incremento de las quejas. En el caso de Ruzafa y el Ensanche son de momento de carácter urbanístico, con la limitación de apertura de nuevos locales de hostelería en base a unas distancias mínimas.

Esto, unido a la revisión anunciada de las terrazas, se considera que será suficiente para evitar restricciones de otra índole, sobre todo las horarias. No en vano, la asociación de hosteleros de Ruzafa ha apoyado el aumento de presión sobre las terrazas ilegales.

Las inspecciones son también un caballo de batalla en el Carmen, dado que las entidades vecinales las consideran insuficientes para evitar la proliferación de terrazas sin permiso y actividades fuera de la normativa, además de los problemas generados por el exceso de ruidos nocturnos.

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