¿De dónde salen esas caras que inundan Valencia?

¿De dónde salen esas caras que inundan Valencia?
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Chikitín, el autor, cuenta el origen de su acción y sus planes de futuro

Álvaro G. Devís
ÁLVARO G. DEVÍS

Desde hace unos meses, a nadie que haya paseado por el centro de Valencia le habrá pasado desapercibido unas caras con tres o cuatro ojos en vez de dos. Son papeles pegados en persianas, paredes o tuberías que muchas veces marcan un camino.

El autor de esa invasión se llama Chikitín (no le llaman por su verdadero nombre desde hace veinte años), y en realidad lleva pintando al óleo desde hace más de una década. La idea de pegar estas extrañas caras por toda la ciudad surgió por la necesidad de abrir al público la obra que exponía en centros y galerías: “Quise hacer mi obra accesible a todo el mundo, y esa manera era trasladarla a la calle, así que pasé del óleo a imprimir láminas en blanco y negro”, cuenta. Se trata de una operación para multiplicar su visibilidad: la gente lo busca, encuentra su cuenta de Instagram y ve la obra que Chikitín siente más suya.

¿Y cómo ha podido expandirse tanto en tan poco tiempo? “Yo voy a todos los sitios andando. Si estoy -por ejemplo- en el centro y quedo con una amiga en la plaza del Cedro, pues pasaré unas cuantas horas antes por Facultats para pegar unas cuantas”, confesando además que últimamente llega tarde a todos los sitios.

Carlos Areces no tiene cuatro ojos

Aunque la caracterización de una mujer prevalece sobre las demás, Chikitín ha pegado otros personajes de su obra, entre ellas destaca Carlos Areces, actor y cómico. “En mi obra represento a iconos culturales (de la pintura clásica y del pop actual) porque les admiro”, comenta.

Otra de las grandes incógnitas que despeja es el sentido de los cuatro ojos: “Tuve una experiencia mística muy fuerte, y siguen pasándome algunas cosas. Yo creo mucho en la reencarnación, así que mi obra habla de ver la vida de otra manera, desde otros sentidos mucho más espirituales”.

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Planes de futuro

No le falta tiempo para contar todo lo que tiene en mente tras la gran acogida que ha sentido con esta invasión (“Antes me miraban raro, ahora me piden que ponga mi obra sobre sus fachadas y persianas”, cuenta).

Ha impreso su obra más popular en una lona de dos metros y quiere colgarlo de un balcón del centro de Valencia, preferiblemente en la plaza del Ayuntamiento, ahora está buscando a quién convencer. Lo mismo ha hecho con una placa de aluminio y le gustaría crear una escultura para donarla a la ciudad de Valencia.

Con todo eso, su intención es la de seguir llenando la calle con esas figuras enigmáticas más allá del centro.

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