De romano y con sandalias de clavos hasta Cartagena

Participantes en la marcha, ayer en el jardín del Turia.
Participantes en la marcha, ayer en el jardín del Turia. / irene marsilla

P. M.

valencia. Diez personas, diez legionarios, diez héroes o diez amantes de la historia antigua. De cualquiera de estas maneras se puede denominar al grupo que acampó ayer en el jardín del Turia, a la altura de las Torres de Serranos, en una marcha a pie iniciada el pasado día 7 junto a la desembocadura del Ebro, en Amposta, y que tiene previsto llegar a Cartagena el día 22. Todos los participantes visten como soldados romanos, calzan sandalias (con o sin clavos) y degustan gachas y galletas para recrear al mínimo detalle el recorrido que hizo Publio Cornelio Escipión en el 209 a. C.

José Miguel participó en una marcha realizada en 2015 y es el único de los veteranos que queda. La idea era formar dos contubernios (grupo de ocho personas), aunque al final por distintos motivos la cifra total se redujo a diez aficionados. A las seis de la mañana saldrá hoy en dirección a Algemesí, donde harán noche hasta la jornada siguiente.

Hace dos años no durmieron en la capital al no conseguir el permiso del Ayuntamiento. Ahora ha estado a punto de ocurrir lo mismo pero hace dos días «nos llamó Albert Ribera y lo pudimos arreglar. Hasta nos han puesto carteles». El director del Centro Arqueológico de la Almoina y jefe del servicio de Arqueología del Consistorio asistió ayer a las actividades, que atrajeron a bastante público infantil e incluyeron una charla y una 'perfomance' en el jardín del Turia.

Cada día caminan unos 30 kilómetros con el vestuario completo. «Tenemos una furgoneta que nos ayuda en la logística como hizo Cayo Lelio con Escipión al seguirlo con una flota». José Miguel, aficionado a las recreaciones históricas, está convencido de que la historia de la Península Ibérica y el resto de Europa cambió con la victoria de los romanos en Cartagena. «La presencia de los cartagineses desapareció en unos pocos años», comentó.

Sobre los motivos del viaje, apuntó que quieren impulsar la difusión de la Historia Antigua, sobre todo la importancia de la II Guerra Púnica para la civilización actual. También la puesta en valor del patrimonio intangible que suponen este tipo de rutas. El grupo promueve la Vía Escipión por esta razón.

También hay por medio una investigación científica. «Queremos medir el desgaste fisiológico de la marcha», subrayó, por lo que los alimentos se ciñen al máximo a lo que comían los legionarios. Pese a la mala fama del rancho de los soldados romanos, aseguró que las gachas con pimiento, cebolla y ajos «están muy buenas», lo mismo que las galletas, estas últimas útiles durante la marcha. Esta mañana, el desayuno consistirá en frutos secos, un vaso de vino y muchas ganas para fomentar la historia de los romanos.

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