Ribó sólo ejecutó la mitad de las inversiones previstas el pasado año

El concejal de Hacienda, Ramón Vilar, junto al alcalde Joan Ribó en su comparecencia de ayer. / jesús signes
El concejal de Hacienda, Ramón Vilar, junto al alcalde Joan Ribó en su comparecencia de ayer. / jesús signes

El Ayuntamiento empeora el resultado del ejercicio anterior al quedarse en un 53% de las obras aprobadas y alcanzar los 83 millones

PACO MORENO VALENCIA.

«La ejecución es superior a lo que pensábamos». El alcalde de Valencia, Joan Ribó, quiso mostrar ayer el lado más optimista de un resultado peor que en 2016 en lo que se refiere a la ejecución del presupuesto municipal. El pasado año, las inversiones del Consistorio se ejecutaron en un 53%, lo que equivale a 83,3 millones de euros en obras y equipamientos públicos. La referencia inmediata alcanzó los 92,1 millones, con un 64,8% del total.

El primer edil aseveró que el resultado del Consistorio es mejor que el del Ministerio de Fomento en 2016, además de achacar la cifra tan baja al retraso en los Presupuestos del Estado, lo que condiciona la aprobación a los Ayuntamientos para que utilicen dinero del año anterior.

Sea como sea, la realidad es que la incorporación de un par de cientos de interinos no ha servido para desatascar una gestión que cuenta con muchos más ingresos que en etapas anteriores. El gobierno municipal pudo gracias a varias modificaciones llegar el pasado ejercicio a 157 millones en el capítulo de inversiones, de los que sólo se gastó 83,3 millones de euros.

¿Qué pasa con el resto? El llamado remanente de inversiones es de 73,6 millones de euros, de los que un total de 53,7 millones están ligados a otras administraciones públicas, a través de fondos europeos (Plan EDUSI, Plan ARRU), el Plan Confianza o cualquier acuerdo para acometer obras y equipamientos de manera conjunta.

Esta cantidad ya está incorporada al presupuesto de este año. Los 19,9 millones restantes sí que están pendientes de los Presupuestos del Estado, sin plazo de aprobación. Por esta razón, el gobierno municipal ha acordado la contratación de un crédito por 25 millones de euros, que servirá para no frenar los proyectos pendientes desde 2017.

El grado de ejecución por capítulos ha sido del 95% en gastos de personal, del 94% en gastos corrientes, del 76% en gastos financieros, del 100% en activos financieros y del 98% en pasivos financieros, según las cuentas que explicó.

Manifestó entre los motivos del retraso en la ejecución de obras que «los presupuestos municipales de 2017 se vieron modificados el pasado julio, después de que se aprobaran los Presupuestos del Estado». Comentó que fue en ese momento cuando el capítulo de inversiones aumentó «considerablemente. Esa tardanza en poder disponer del remanente de tesorería y la tardanza al aprobar el Plan EDUSI y el resto de inversiones cofinanciadas por otras administraciones, es lo que ha provocado que un porcentaje de inversiones se tienen que ejecutar en el ejercicio actual».

Entre las obras pendientes, las vinculadas a los fondos europeos para el Cabanyal son las que menos se han iniciado, con una inversión en concurso para el mercado municipal y dos proyectos que todavía no tienen plazos de licitación.

El alcalde lamentó que «las ciudades tengamos que esperar la aprobación de los Presupuestos del Estado u otra ley que permita el uso de los remanentes de tesorería». Esto supone un «chantaje del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, a las ciudades que cumplimos y estamos gestionando muy bien nuestras cuentas», para señalar que el crédito aprobado ayer en la junta se ha denominado 'puente', por ser un «medio que hemos diseñado para solventar una deuda hasta que podamos disponer del remanente de tesorería».

El concejal de Hacienda, Ramón Vilar, explicó que servirá para hacer frente a inversiones y gastos ya previstos, y destacó «diferentes sentencias por valor de 16 millones correspondientes a expropiaciones forzosas de solares que tenemos en la cuenta 413 y que queremos limpiar lo más rápido posible».

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