Ribó apoya la protección de la huerta de Benimaclet y reubicar 1.300 viviendas

El Ayuntamiento avala el plan vecinal y negociará con los dueños de los solares para trasladar las fincas previstas junto a la ronda norte

P. MORENO valencia.

Pleno apoyo del gobierno municipal a la propuesta de la asociación vecinal de Benimaclet para modificar el futuro sector residencial que limita con la ronda norte, con la idea clara de mantener la huerta existente y trasladar toda la edificabilidad (1.345 viviendas) a solares situados en los extremos, en la parte próxima a la calle Emilio Baró y la avenida Cataluña.

El Salón de Cristales acogió la presentación de la propuesta en un acto que sirvió para demostrar la viabilidad de la idea y la influencia de la citada asociación de vecinos. En lo primero, el maestro de ceremonias de los discursos fue el concejal de Participación, Jordi Peris, acudió el alcalde Joan Ribó y el concejal de Desarrollo Urbano, Vicent Sarrià, además de ediles del grupo popular y de Ciudadanos.

En lo segundo, participaron el rector de la Universitat de València, Esteban Morcillo, y su homólogo en la Politècnica, Francisco Mora. Las dos instituciones han colaborado en las reuniones, talleres y debates que han conducido a la propuesta vecinal. En ambos casos, desearon que se lleve a la práctica, igual que el arquitecto Carles Dolç, urbanista con gran predicamento en el gobierno municipal, quien también deseó que se lleve a la práctica.

El alcalde Ribó aseguró que ve «viable» la alternativa que salvaguarda la huerta, aunque matizó que el proceso para conseguirlo será largo. En la misma línea, el concejal Sarrià señaló que está pendiente la resolución de un litigio judicial, dado que el Consistorio recurrió el fallo que devolvió a la empresa Urbem la categoría de agente urbanizador. Cuando se resuelva eso, promoverá una mesa de negociación.

Sarrià llegó a hablar de un «sector maldito» porque se intenta desarrollarlo desde hace al menos dos décadas sin éxito. La propuesta vigente en la actualidad, según explicó el coordinador del proyecto, Arturo Sanz, concentra la edificabilidad en la parte más próxima a la avenida Cataluña en edificios que llegan a una veintena de plantas.

Por el contrario, la alternativa pasa por repartir la edificabilidad de tal modo que la parte central se mantenga como huerta. El presidente de la asociación vecinal, Antonio Pérez, comentó como indispensable el mantenimiento de los huertos de autoconsumo cultivados por los propios vecinos desde hace cinco años, pioneros en la ciudad.

Los dos rectores destacaron, al igual que lo hizo Peris, la validez del acuerdo vecinal plasmado en el documento, en el sentido que no es sólo una idea para mantener la huerta sino un plan global que trata los equipamientos públicos y las calles del barrio, entre otras cuestiones.

Sobre lo segundo, Sanz destacó el consenso para no prolongar algunas calles de Benimaclet hasta la ronda norte. «Los vecinos han llegado a la conclusión de que prefieren tardar dos minutos más en llegar a un sitio que a perder su identidad», enfatizó para citar como ejemplo la prolongación de la avenida Valladolid. «Con una reforma adecuada podría convertirse en un bulevar salón, un eje comercial del barrio», al dejarse abierto al tráfico en uno de los lados de la calzada actual.

El dirigente vecinal reconoció que los propietarios de solares tienen derechos urbanísticos, aunque dijo que los residentes «tienen derechos morales por años de abandono que han pasado». En opinión de Sanz, la reordenación de las viviendas en los extremos norte y sur del sector cabe perfectamente, en lo que a alturas se refiere, sobre todo teniendo en cuenta que las empresas «pagarán menos por las obras de urbanización porque se harán menos calles».

La alternativa vecinal deja una parcela para uso escolar, mientras que el resto de los equipamientos se integra en la zona de la huerta, Sarrià recordó el compromiso del gobierno municipal para construir un campo de fútbol, como ejemplo de lo «complicado» del proyecto.

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