Residentes de Ciutat Vella exigen más policía para evitar atropellos

Operarios preparan ayer el cambio de sentido de la calle Quart. / damián torres
Operarios preparan ayer el cambio de sentido de la calle Quart. / damián torres

Vecinos del centro creen que sin la presencia de los agentes en las zonas con tráfico a 20 kilómetros por hora se rebasará esa velocidad

ÁLEX SERRANO

Vecinos y residentes de Ciutat Vella advirtieron ayer al Ayuntamiento de Valencia que tendrá que ampliar la presencia de la Policía Local en las calles del Carmen, el Mercat y el Pilar para vigilar que se cumpla el límite de 20 kilómetros por hora que el Consistorio ha impuesto en buena parte del corazón de estos barrios.

Las nuevas restricciones al tráfico entran en funcionamiento hoy en las calles comprendidas en el área comprendida entre Blanquerías por el norte; Guillem de Castro por el oeste; Guillem Sorolla por el sur y el entorno de las calles Serranos, Calatrava, Purísima, Estamenyeria Vella y Ercilla por el este.

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Se convertirán en calles de preferencia peatonal el entorno de la plaza de Santa Úrsula; el tramo de la calle Alta, entre Santo Tomás y Mesón de Morella; y las calles Pintor Fillol y Pare Huérfanos, entre la plaza del Árbol y la marginal derecha del antiguo cauce del río Turia. Las puertas de entrada se ubican en las calles Pintor Domingo, Pintor Zariñena, Corona, Portal Nou y Ercilla.

La Coordinadora de Entidades de Ciutat Vella, que engloba a parte de las asociaciones de vecinos del centro de la ciudad, pidió ayer en boca de uno de sus portavoces, Martín García, que el Consistorio extreme la vigilancia en las calles donde se actúa desde hoy. «No sirve de nada poner un límite de 20 kilómetros por hora si no se vigila», lamentó, que hizo hincapié en que en otros lugares del barrio donde hay restricción a 30 kilómetros por hora «tampoco se cumple». El portavoz vecinal también alertó de que algunas de las calles que ahora serán puerta de entrada «se pueden convertir en auténticas autopistas urbanas como Guillem Sorolla o Linterna, donde los vecinos no pueden dormir ni estar con las ventanas abiertas de la cantidad de coches y autobuses que pasan por esas calles desde que hubo cambios en el tráfico de la zona».

De la misma opinión es la asociación de vecinos la Boatella. Su portavoz, Joan Sanchis, explicó ayer a preguntas de este diario que los 20 kilómetros por hora de límite de velocidad «se superan por inercia». «Lo retorcido de Grezzi es aprovechar las reivindicaciones vecinales de peatonalización y zona 20 para beneficiar a los turistas deambulando por la calle o tambaleándose en bicicleta», criticó, para hacer hincapié en que se controlará «en zonas donde haya más turistas». «Los poco vecinos que quedan no importan», lamentó el portavoz de la Boatella.

Los comerciantes también tienen dudas, sobre todo los situados en la calle Quart. Una encuesta realizada ayer antes de que entren hoy en funcionamiento las medidas desvelaba que los comercios en las zonas afectadas esperan con ansiedad la semipeatonalización de las calles, aunque en Quart había dudas sobre cómo afectaría el cambio de sentido a las ventas en sus negocios.

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