Aldeas Infantiles, un año regalando sonrisas a los niños

Niños en un taller de Aldeas Infantiles Valencia.
Niños en un taller de Aldeas Infantiles Valencia. / Irene marsilla

Gestos como el de una peluquera que corta el pelo gratis a los pequeños o el ortodoncista que les examina sin coste hacen posible su día a día La entidad trabaja con 42 menores y 27 familias

MARIA BARBER

valencia. Los niños de Aldeas Infantiles SOS Valencia disfrutan estos días de la escuela de verano de la que dispone la organización durante todo el mes de julio. Ya es la segunda. Aldeas Infantiles celebró este pasado junio el primer aniversario de su sede en la capital valenciana, y no puede ser con un balance mejor. La organización austríaca lleva 50 años trabajando en toda España tanto con jóvenes en riesgo de exclusión social como con sus familias.

Con un total de 42 niños, de entre 3 y 13 años, y atendiendo a 27 familias, los siete educadores con los que cuenta Aldeas Infantiles Valencia no pueden estar más orgullosos de la evolución que han visto en los niños que conforman su centro. Nieves Seano, directora de la sede valenciana, asegura que las primeras semanas los jóvenes llegaban «muy alterados, sin normas ni límites; no sabían gestionar sus emociones y se pegaban entre ellos».

Su situación mejora mediante talleres y dinámicas de grupo para que se lleven mejor entre ellos. La asociación organiza excursiones, salidas especiales para ver actuaciones teatrales y actividades especiales dependiendo de la época del año. Filomena Zaragozá, una de las educadoras que trabaja con los menores, afirma que «el objetivo es fomentar que los niños trabajen consigo mismos. Nuestra idea no es de hacer de padres sino de dar herramientas para que aprendan a funcionar por su cuenta».

La situación de nerviosismo con la que llegan los padres es muy similar a la de sus hijos. La mayoría recibe bien la ayuda que les pretende proporcionar el centro porque «cuando estás desesperado y ya no puedes más toda ayuda viene bien», asegura Zaragozá. Otros progenitores no reaccionan tan bien porque «no todos los padres estén preparados para ver su parte de responsabilidad en la actitud de sus hijos», asegura la directora del centro.

Durante este año, los educadores han experimentado un fuerte refuerzo de la confianza con los familiares de los pequeños, ya que estos van viendo el centro como «un apoyo», asegura Nieves Seano. La mayor implicación de los padres con la institución se ha conseguido mediante talleres en los que se refuerzan sus carencias en habilidades parentales, charlas, tutorías personalizadas y actividades tan dinámicas como talleres de alimentación.

El centro se abrió como respuesta a la situación de saturación con la que se encuentran los servicios sociales municipales y su imposibilidad de llevar un seguimiento de estos niños de manera más individualizada, según explican desde el centro. La falta de recursos, especialmente en el barrio de Benicalap, fue otro de los motivos. Además, «los socios de la organización querían ver que aquello con lo que colaboran se pone en práctica», afirma Seano.

Sin la ayuda de los socios y las empresas colaboradoras Aldeas no sería posible. En un solo año ya son numerosas las personas y entidades que de manera completamente desinteresada proporcionan sus servicios para sacar una sonrisa a los niños, los verdaderos protagonistas de Aldeas. Encontramos gestos altruistas como el de la peluquera del barrio que les corta el pelo una vez al mes, el del ortodoncista que les arregla los dientes o el de la empresa de golosinas que les regala una tarta personalizada a cada uno el día de su cumpleaños. Todos estos gestos consiguen que Aldeas Infantiles pueda seguir trabajando por mejorar el día a día de estos niños.

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