La prohibición de aparcar en el carril bus de noche no llena los parkings

Usuarios bajan de un autobús nocturno cuando aún se podía aparcar en el carril bus por la noche. / jesús signes
Usuarios bajan de un autobús nocturno cuando aún se podía aparcar en el carril bus por la noche. / jesús signes

Los aparcamientos privados califican de «inapreciable» la subida mientras siguen los despidos en los bares y restaurantes

ÁLEX SERRANO VALENCIA.

«Inapreciable». Así definen los empresarios de aparcamientos privados de la ciudad de Valencia el efecto que en sus beneficios ha tenido la prohibición de aparcar en el carril bus por la noche que puso en marcha el Ayuntamiento el pasado mes de mayo. Aunque determinados estacionamientos, como el del mercado de Ruzafa, sí que registran plenos, la inmensa mayoría de ellos apenas han notado un crecimiento limitado del uso por las noches, que en algunos casos ha supuesto, eso sí, que se doble la cantidad de plazas usadas.

«Es que de muy pocas a pocas... pues es un aumento», explica Antonio Aspas, presidente de la Asociación Valenciana de Aparcamientos Privados. A falta de recabar datos de otros asociados, asegura que en su caso la subida ha sido «inapreciable». «Apenas se nota, la verdad», comenta el dirigente empresarial, que remarca que el efecto que la medida ha tenido en las infraestructuras privadas de la ciduad ha sido «muy limitado, al menos en las cuentas». Ningún aparcamiento que no abriera antes de la prohibición lo hace ahora, como aseguró Aspas el pasado verano. Ni siquiera los taxistas, el colectivo que más presión hizo para que se pusiera en marcha la medida, han notado aumento de la facturación.

Con ocho meses ya en marcha, la mayoría de asociaciones de la ciudad implicadas en la cuestión ya se atreven a hablar de los resultados. La Federación de Ocio, Turismo, Juego, Actividades Recreativas e Industrias Afines de la Comunidad Valenciana (Fotur) ya ha tenido que efectuar despidos al notar en los primeros meses un descenso importantísimo en las cuentas, sobre todo en los locales situados en torno a las grandes vías, como en Cánovas o en el barrio de Ruzafa.

«De muy pocas plazas ocupadas a pocas... pues sí es un avance», dice Antonio Aspas

Y es que las medidas puestas en marcha por el Ayuntamiento de Valencia, en colaboración, en algunos casos, con entidades privadas, no han tenido el efecto deseado, al menos en el ocio nocturno. Las 3.500 plazas de parking con tarifa plana y la mejora de los servicios en cuatro líneas de la EMT han permitido aumentar la frecuencia de los autobuses nocturnos, pero la falta de metro de madrugada complica el acceso a la ciudad para quienes viven lejos del centro o en cualquiera de las localidades de l'Horta que rodean la ciudad.

Eso sí, los conductores de la EMT están satisfechos con la prohibición, así como los taxistas, que aseguran que ahora se circula con mucha más tranquilidad y comodidad por el centro de la ciudad, la zona más afectada por la prohibición. También ha subido la cantidad de viajeros que hacen uso de los autobuses nocturnos. El agosto del pasado año, los últimos datos ofrecidos por la EMT, las líneas nocturnas habían transportado a 402.384 usuarios, 91.733 más que el periodo del año anterior, lo que se traduce en un aumento cercano al 29,5 por ciento.

Representantes de la Federación Empresarial de Hostelería de Valencia (FEHV) y de Fotur presentaron en noviembre 6.000 firmas recogidas contra la prohibición. Los presidentes de ambas asociaciones entregaron en el registro de entrada del Ayuntamiento de Valencia estas firmas en contra de la medida que, según un comunicado de la FEHV, «fue impuesta desde la concejalía de Movilidad».

El objetivo de los empresarios al tramitar estas firmas contra la decisión de Giuseppe Grezzi es «trasladar nuevamente el malestar y las pérdidas económicas que ha supuesto para el sector hostelero de la ciudad una medida que es arbitraria y unilateral», ya que, según recalcaron, no contó con el consenso de hosteleros, vecinos y consumidores. Además, ambas federaciones calificaron, en noviembre de 2017, como «insuficientes» las alternativas propuestas por el Ayuntamiento tras la prohibición, con un «impacto negativo para los locales de estas zonas, la pérdida de plazas de aparcamiento», destacando las zonas de Cánovas, Ruzafa, Gran Vía y El Carmen, entre otras.

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