El primer parking disuasorio denuncia al Consistorio por permitir aparcar en solares

La entrada al parking, en la avenida Pío XII. / damián torres
La entrada al parking, en la avenida Pío XII. / damián torres

El recinto de la avenida Pío XII está vacío en su mayor parte y la empresa reclama la reurbanización de unas calles junto a Nuevo Centro

P. M.

valencia. La mercantil Imper SL, concesionaria del primer aparcamiento disuasorio construido en Valencia entre la avenida Pío XII y las calles Médico Vicent Ferrer y Godelleta, ha pedido al Ayuntamiento una serie de medidas necesarias para que se produzca el equilibrio financiero de la explotación del aparcamiento, al resultar «ruinoso» según indicaron fuentes de la empresa. Entre los motivos aducen el retraso de la apertura del nuevo estadio del Valencia pero también la permisividad del Consistorio con el parking masivo de vehículos en los solares del entorno, que están sin vallar y son de fácil acceso.

La empresa invirtió nueve millones de euros hace una década en un aparcamiento situado junto a una estación de Metrovalencia, por lo que debía servir para que los conductores del área metropolitana dejaran sus vehículos antes de dirigirse al centro en transporte público.

El cierre del hospital La Fe y la citada demora del nuevo estadio complicaron mucho la viabilidad del recinto, con un aforo de medio millar de vehículos y donde están alquilados poco más de un centenar a vecinos en régimen de concesión. «Tenemos unas pérdidas mensuales que superan los 6.000 euros», añadieron acerca de un mantenimiento cada vez más complicado.

Entre las medidas concretas que han sido enviadas al Consistorio, el documento cita que debe «impedir el abuso de los ciudadanos que aparcan en solares, calles y plazas, en el perímetro de área de influencia del aparcamiento». Por este motivo demandan la «ejecución inmediata» del programa de actuación previsto entre la avenida Pío XII y las calles Tirso de Molina, Diego Mirón, plaza de Baden Powel y plaza Padre Domenech.

De este modo se evitaría el parking en solares, una situación de «mucho riesgo porque se convierten en ratoneras», señalaron. El fin es conseguir que el aparcamiento subterráneo «preste el servicio que se le encomienda, permita la entrada de liquidez en la mercantil».

La misma situación se produce en la plaza Juan Pablo II, junto a la avenida Campanar, donde aparcan medio centenar de coches. También se pide al área de Hacienda que «deje sin efecto hasta la ejecución del programa expuesto el pago del cánon de explotación así como del Impuesto de Bienes Inmuebles». La tercera solicitud se dirige a la concejalía de Movilidad, en el sentido de que «adopte medidas de ordenación del tráfico que den sentido al aparcamiento subterráneo y que lo conviertan en lo que fue en un principio su función: disuasorio de entrada motorizada en la ciudad».

La propuesta pasa por crear un acceso directo y visible al parking desde la entrada a Valencia por la avenida de Pío XII. También reclaman la prohibición de aparcamiento en la mediana de la calle Valdelinares y en el cruce de la calle Rascanya con la calle Gaudenia Torres, entre otras restricciones. La empresa presentó un recurso en el mismo sentido, pendiente de apelación en el Tribunal Superior de Justicia.

La firma presentó un recurso contencioso contra el Ayuntamiento sobre la resolución del contrato de obra y explotación del parking. El motivo es la situación de quiebra de la explotación, que se mantiene sostenida por otros negocios. La demanda se centraba en que el Consistorio «no había sido capaz de proteger el derecho del concesionario a explotar el aparcamiento y se le achacaba incumplimiento de la ordenanza por no cerrar los solares.

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