La Policía Local escoltará a barrenderos en las calles más inseguras del Cabanyal

Solar donde se colocará esta semana el retén de la Policía Local. A la izquierda, preparación de un mural artístico. / lp
Solar donde se colocará esta semana el retén de la Policía Local. A la izquierda, preparación de un mural artístico. / lp

El Ayuntamiento colocará esta semana un retén prefabricado en la zona cero del barrio para reforzar las patrullas

PACO MORENO VALENCIA.

La Policía Local escolta desde hace escasas fechas a los barrenderos en las zonas más conflictivas del Cabanyal, en lo que ayer definió la concejal de Protección Ciudadana, Anaïs Menguzzato, como un servicio de «acompañamiento» que evita situaciones de potencial peligro para los trabajadores.

Esta tarea se reforzará a partir de la próxima semana con la puesta en servicio de un retén en un solar que recae a las calles Escalante y José Benlliure, a la altura de la plaza Lorenzo de la Flor. Se trata de uno de los compromisos del Ayuntamiento con los vecinos de esta parte del Marítimo en una iniciativa que parte con un plazo indefinido, a la espera de ver cómo evolucionan las quejas por convivencia, falta de limpieza, escándalos nocturnos e incluso tráfico de drogas al menudeo.

«Tenían un poco de miedo al entrar solos», comentó la edil sobre lo que en la práctica supondrá una escolta policial a los operarios de la limpieza. Una de las quejas vecinales más frecuentes de los últimos años ha sido la basura acumulada en las calles, solares y plantas bajas de las fincas ruinosas, que en estos casos han sido ocupadas ilegalmente.

La dedicación para estar pendientes de los trabajadores de la contrata será posible por la apertura del nuevo retén y también por la reorganización de la Policía Local, que culminará el próximo 2 de octubre con el final de los traslados y el estreno de las nuevas unidades policiales. El retén estará construido con materiales similares al que se coloca todos los veranos en el paseo marítimo la Malvarrosa, aunque será mayor, con una superficie de 340 metros cuadrados.

Menguzzato habló de la presencia de tres policías de barrio por las mañanas y otros tantos por la tarde en la conocida como zona cero, situada desde la calle Mediterráneo hacia el norte, con los ejes conocidos de las calles San Pedro y Luis Despuig. Estarán apoyados por patrullas en coche, además de dos agentes más en turno de tarde y noche.

«Como las mañanas son relativamente más tranquila, los agentes se pueden dedicar más a los problemas de convivencia», indicó la edil. «Puede hacer un trabajo más pedagógico», consideró. En los últimos meses, los agentes han centrado sus esfuerzos en el cierre de chatarrerías y desalojo de viviendas ocupadas ilegalmente. «Trabajan mucho con servicios de todo tipo aunque a veces el trabajo no se nota», explicó la delegada de Protección Ciudadana.

Sobre lo primero, el Ayuntamiento ha cerrado tres locales, aunque quedan con actividad otros 14. El motivo es que se «utilizan también como viviendas y en casi todos los sitios hay menores. Por eso es difícil el cierre sin tener una alternativa». La decisión ha sido reforzar la colaboración con Servicios Sociales.

Los desalojos han sido en todos los casos voluntarios y de familias sin recursos económicos, con un total de once casos contabilizados por la Policía Local. La edil confirmó que no se ha producido ningún acuerdo con los grupos de okupas. Como publicó LAS PROVINCIAS hace escasas fechas, el último recuento del Consistorio habla de 76 viviendas ocupadas sin permiso en fincas del Cabanyal y el Canyamelar.

Los agentes aprovecharán el turno de la mañana para controlar también el absentismo escolar, que en la población de etnia gitana es muy elevado. Menguzzato señaló que «las personas que reciben ayudas municipales también tienen obligaciones comprometidas», por lo que argumentó que «es importante el trabajo entre la Policía Local y Servicios Sociales para ser más efectivos en nuestra tarea».

El cambio de gobierno en el Ayuntamiento supuso la derogación del plan urbanístico de toda esta zona, donde el elemento más conocido era la prolongación de la avenida Blasco Ibáñez hasta el paseo marítimo de la Malvarrosa. En los últimos dos años, el tripartito ha iniciado la reurbanización de un puñado de calles con aceras más anchas y redes de alcantarillado, así como la venta de algunas viviendas municipales y la aprobación del conocido como Plan EDUSI de intervención en el distrito. Todo esto se completa con el Plan ARRU, que ha permitido subvencionar en parte la reforma de 600 pisos y casas.

Pero esto no ha servido para reducir las quejas vecinales, sobre todo por el perjuicio derivado de la ocupación ilegal de viviendas. La acumulación de basura en solares y plantas bajas es sólo un ejemplo de las denuncias de los residentes, trufadas estos meses con vídeos en las redes sociales con hogueras encendidas de madrugada en plena calle, guitarras sonando a altas horas de la noche y hasta amenazas de okupas a vecinas de avanzada edad.

La concejal reiteró por último que el nuevo retén, donde ayer se colocaba ya una cinta policial y señales de tráfico para permitir desde hoy su colocación, estará abierto las 24 horas del día. Tendrá rejas para evitar actos de vandalismo durante ausencias de los funcionarios.

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