Los patinetes eléctricos: la nueva tendencia en Valencia

Los patinetes eléctricos: la nueva tendencia en Valencia
Jesús Signes

Estos vehículos de movilidad personal han dejado de ser un juguete para convertirse cada vez más en un medio de transporte para muchos valencianos

Marta Palacios
MARTA PALACIOSValencia

Práctico, ligero y sostenible. El patinete eléctrico se está convirtiendo en una modalidad de transporte alternativo que triunfa entre los adultos. Es, cada vez más, un objeto de deseo en las ciudades y son muchos los usuarios que los prefieren para moverse en detrimento del coche y la moto, los servicios de transporte público e incluso de las tradicionales bicicletas. El perfil: hombres y mujeres que quieren desplazarse con rapidez y cuyas edades comprenden entre los 30 y los 45 años.

Abel Sánchez es un usuario de patinete eléctrico desde hace medio año. Tiene 42 años y lo usa para desplazarse con mayor comodidad por su barrio y el centro de la ciudad. Asegura que ya no utiliza casi la moto: "Sólo para ir al trabajo y para desplazamientos más largos".

Para Abel, lo mejor del patinete eléctrico es que "es pequeño, práctico y no te cansas nada, a diferencia de la bicicleta que tienes que pedalear. El mío se pliega, así que lo puedo meter en cualquier sitio y subirlo a casa. Y cabe perfectamente en un ascensor, al contrario que la bicicleta".

No se trata de una simple moda, sino de una alternativa real, según aseguran los expertos. "A partir de este verano, ha dejado de ser sólo un juguete para los niños", afirma Pepote Granell, gerente de la tienda València Electric Bikes.

Patinetes eléctricos de alquiler en Otto Wheels.
Patinetes eléctricos de alquiler en Otto Wheels. / Jesús Signes

Aunque su precio oscila entre los 300 y los 1.600 euros, “si nos vamos a una mayor calidad” dice Granell, su mantenimiento es "muy económico", algo en lo que Pepote y Javier Donderis, propietario de la empresa Otto Wheels, dedicada al alquiler y venta de bicicletas y patinetes eléctricos, coinciden. Quizá ahí esté su mayor atractivo. "Por 0,10 céntimos de euro de luz puedes circular con ellos unos 20 kilómetros, aproximadamente. Si viajas a Pekín verás que allí casi todos circulan con patinete eléctrico", dice Pepote. "El cargo es insignificante. Igual que el de un móvil u ordenador. Apenas se nota en la factura de la luz de casa", apunta Javier.

Otra de sus ventajas es que no contamina, evitas los atascos, no hay que dar vueltas buscando aparcamiento y son mucho más fáciles de transportar y de manejar que las bicicletas en desplazamientos cortos. Por ejemplo, puedes llevarlo contigo sin necesidad de 'aparcarlo' en la calle, evitando así el robo. Granell apunta al nuevo carril bici de la ciudad como otra de las causas que ha hecho que también aumente esta demanda.

"El patinete eléctrico ha dejado de ser sólo un juguete para los niños" Pepote Granell, gerente de la tienda València Electric Bikes

Gracias a los avances tecnológicos en materia de baterías, por 350 euros podemos conseguir un patinete eléctrico que alcanza velocidades de hasta 22 km/h y con una autonomía de hasta 25 kilómetros. Esto, evidentemente, varía según el modelo que se adquiera.

Sin embargo, y aunque cada vez estamos más familiarizados con ellos, en Valencia aún no hay una normativa sobre los criterios de su uso, seguridad y circulación. "Cuando se alquilan patinetes eléctricos en mi tienda en el precio va incluido un seguro de responsabilidad civil. En cuanto a la compra, depende de las aseguradoras. Al ser un 'vehículo' que aún no está estipulado no se la juegan. No se quieren pillar los dedos si, por ejemplo, se atropella a alguien", comenta Donderis. "Estos patinetes no tienen matrícula, no pagas impuestos de circulación y no llevan seguros. En términos legales y cuando hay un accidente... es difícil", dice Granell.

"El gasto de luz es insignificante. Cargar un patinete cuesta igual que un móvil u ordenador. Apenas se nota en la factura de la luz de casa" Javier Donderis, propietario de la empresa Otto Wheels

Como ya publicó el pasado mes de julio LAS PROVINCIAS, aún no existe una ordenanza municipal específica que regule el uso de patinetes eléctricos, pero desde el Ayuntamiento de Valencia están trabajando en ello desde hace tiempo. «La ordenanza que tenemos no se adapta a la realidad de estos vehículos, ya que no se ha renovado acorde con las nuevas tecnologías. Hemos redactado una nueva propuesta y la hemos enviado a los Servicios Jurídicos para añadirla a la ordenanza actual, y si es correcta, entrará en vigor cuanto antes», señaló por aquel entonces la edil de Seguridad Ciudadana, Àngels Pérez.

Y es que a pesar de que la Dirección General de Tráfico (DGT) prohíbe su circulación por las aceras, sí que contempla la posibilidad de que los propios consistorios den autorización para su uso «en zonas peatonales e impongan las limitaciones que consideren necesarias».

La legislación en otras ciudades

A medida que aumenta la presencia de vehículos eléctricos en el paisaje urbano, se plantea también la necesidad de cierta regulación. En Madrid no hay ninguna norma al respecto, aunque el pasado marzo el Ayuntamiento inició la elaboración de una nueva Ordenanza de Movilidad Sostenible que contempla este asunto. Barcelona ya cuenta con una normativa aprobada que ha bajado los patinetes eléctricos de la acera, y en función de su tamaño y velocidad permite que circulen por los carriles bici, las calles 30 o la calzada. También en Granada, donde regulan su circulación y las obligaciones de los usuarios, y en Calvià (Mallorca) donde prohíben su circulación no sólo por las aceras, sino también por las calzadas del término. En Vitoria, entre otras, se está trabajando en un borrador en el que se habla del uso del casco y de contratar un seguro para los usuarios, además de multas de hasta 500 euros en caso de incumplimiento de las normas.

El problema es que existe un vacío legal, un limbo, acerca de estos nuevos vehículos de movilidad personal (VMP) que han proliferado en los últimos tiempos. Se incluye dentro de esta nomenclatura a los patinetes eléctricos, 'seaway' y monociclos a motor, ya que estos no están considerados como vehículos.

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