El Parque Central incluirá al menos 20 cámaras para la seguridad del jardín

Primer tramo del cerramiento del parque, recayente a la plaza Manuel Sanchis Guarner. / Valencia Parque Central
Primer tramo del cerramiento del parque, recayente a la plaza Manuel Sanchis Guarner. / Valencia Parque Central

La gran zona verde tendrá ocho accesos y estará vallada con un cerramiento metálico que se ha empezado a instalar junto a Ruzafa

PACO MORENO Valencia

Al menos 20 cámaras de vigilancia estarán operativas en la primera fase del Parque Central, la gran zona verde que se construye en la actualidad sobre parte de los terrenos ferroviarios del centro de Valencia. El dispositivo de seguridad será el primero en una instalación municipal de este tipo, un jardín cerrado con una valla.

El cerramiento ya se ha empezado a levantar en la parte próxima a la plaza Manuel Sanchis Guarner, junto a Ruzafa. Consta de una base de hormigón y pilares laminados de acero pintados de negro, con una altura aproximada de 1,80 metros.

En cuanto a las cámaras, el único precedente de este sistema está en el jardín de Turia, que en este caso se combina con postes SOS y aparatos especializados en el reconocimiento de matrículas. El Parque Central se abrirá al público en el primer trimestre de este año y su gestión pasará entonces a manos del Consistorio, que tendrá que decidir entre otras cuestiones si añade más cámaras y desde donde tendrá acceso al visionado de las mismas. En el caso del viejo cauce, la red está conectada a la central de la Policía Local en la avenida del Cid.

El Ayuntamiento debe gestionar los permisos para el sistema de vigilancia y su ampliación

La tramitación de los permisos para su utilización también corresponde al Consistorio, indicaron fuentes conocedoras del proceso. La sociedad Parque Central está formada por el Gobierno, el Ayuntamiento y la Generalitat y se creó con la vocación de acometer las obras ferroviarias y urbanísticas necesarias que hagan posible el soterramiento de las vías y la apertura de una gran zona verde en pleno centro de la ciudad de Valencia.

De ahí que la definición del sistema, su gestión y la consecución de todas las autorizaciones sea una competencia municipal. La previsión de la apertura del parque dependerá del ritmo de plantación del arbolado y los arbustos, lo que está vinculado a la climatología. La última referencia es que fuera a lo largo de marzo, algo improbable.

Los usos también han determinado el recorrido del cerramiento. Todas las naves que recaen a la calle Filipinas estarán destinadas a equipamientos públicos que tendrán un horario de funcionamiento independiente al del resto del parque, por lo que la verja no debe impedir el acceso a estas instalaciones.

En total habrá 509 metros lineales de vallado, incluido las puertas. Los ocho accesos estarán repartidos con dos en la avenida Peris y Valero, uno en la calle Doctor Domagk y los cinco restantes desde la calle Filipinas. En esta última zona es donde el vallado permite independizar la entrada a las naves.

La colocación de estas cámaras llega en pleno debate sobre la protección de los monumentos y edificios protegidos de Valencia. El Ayuntamiento tiene la intención de tramitar siete peticiones para otros tantos inmuebles, una solicitud que tiene un proceso largo al requerir el análisis del Tribunal Superior de Justicia, la Fiscalía, la Abogacía del Estado y un representante de la Delegación del Gobierno. La instalación debe estar muy justificada para no vulnerar el derecho a la intimidad de los viandantes.

Sobre este extremo, el alcalde de Valencia, Joan Ribó dijo que es «imprescindible vigilar la seguridad de edificios que son bienes de interés cultural y Patrimonio de la Humanidad, pero al mismo tiempo es importante no sentirse permanentemente vigilados».

La categoría de jardín cerrado evitará algunos de los inconvenientes legales. La última instalación del Consistorio para prevenir delitos ha sido el pasaje peatonal de Germanías, cuya remodelación terminó hace unos días pese a que el proyecto estaba acabado en 2015, listo para adjudicar las obras.

En el Parque Central, las naves ferroviarias que se han rehabilitado servirán como un polideportivo, una de las sedes de la Universidad Popular y un equipamiento cultural, entre otras. De ahí que ahora sean las distintas concejalías responsables las que indiquen si conviene añadir más cámaras en el entorno cercano de estos inmuebles.

La intervención en estas naves han supuesto un modelo en la recuperación de patrimonio industrial. La sociedad Parque Central ha dejado los recintos sin equipar, ni siquiera pavimento, para facilitar la adaptación de los mismos a los usos aprobados por el gobierno municipal.

En total, la inversión de la primera fase del parque ha superado los 15 millones de euros, una cantidad adelantada por los socios a la espera de la venta de solares públicos para financiar parte de la enorme inversión pública. De cara a la segunda y tercera fase, los socios negocian la aportación que hará cada una de las Administraciones públicas. La parte más cuantiosa se la ha asignado el Ministerio de Fomento, que afrontará en solitario el túnel pasante y la estación Central. El llamado canal de acceso (el túnel desde el bulevar sur hasta los futuros andenes subterráneos) se pagará en un 50% por el Gobierno y el resto el Consistorio y la Generalitat.

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