Obras en cuarenta calles rompen la vuelta a la normalidad en Valencia

Los trabajos entre las calles San Vicente y Periodista Azzati. /Irene Marsilla
Los trabajos entre las calles San Vicente y Periodista Azzati. / Irene Marsilla

Céntricas vías como Blanquerías o la transitada avenida de Aragón, afectadas por zanjas y trabajos de maquinaria

Álex Serrano
ÁLEX SERRANO

Quienes se levanten hoy para volver a sus trabajos, colegios, institutos o universidades se encontrarán una ciudad en obras. Es habitual que el Ayuntamiento de Valencia ponga en marcha cientos de trabajos en la vía pública durante el mes de agosto, cuando la población de la ciudad decae por motivo de las vacaciones de verano. Sin embargo, este año hay al menos cuarenta puntos de la urbe afectados, en mayor o menor medida, por obras que complican no sólo el tráfico de vehículos sino también el de peatones, comerciantes y ciclistas.

Las obras que más problemas causan están ubicadas en tres de las calles o avenidas más importantes de la ciudad: Blanquerías, San Vicente Mártir y Aragón. En los casos de la primera y la última, ambas encaran su último mes (se retirarán de la calle en octubre), pero en el caso de San Vicente Mártir, las obras de reurbanización del tramo entre San Agustín y Periodista Azzati terminarán en noviembre, si se cumplen los plazos. Los vecinos de San Vicente viven con resignación las molestias provocadas por unos trabajos que ya se llevaron a cabo el pasado año en el tramo entre Periodista Azzati y la plaza del Ayuntamiento y que dieron como resultado la ampliación de las aceras y el desvío del tráfico de la EMT a la cercana Barón de Cárcer, instaurando un doble sentido que soliviantó a los residentes y causó ocho accidentes, uno de ellos, ocurrido en 2016, mortal.

Ahora temen que estas obras sirvan para consolidar de forma permanente del doble sentido en esta avenida cuando concluyan. Así lo asegura uno de los portavoces de la Coordinadora d'Entitats de Ciutat Vella, Martín García: «Llevamos las molestias como podemos, pero lo que nos da miedo es que Barón de Cárcer se quede de doble sentido cuando terminen las obras. Calles como Linterna reciben ahora el paso diario de cientos de coches en dirección al Mercado Central que antes no pasaban por ahí».

Actuaciones como la de San Vicente, con tanta afectación al tráfico por su proximidad con un punto neurálgico como la plaza de San Agustín, son difíciles de encontrar en la ciudad. Pero si hay parecidas son, sin duda, las de Blanquerías. En este tramo, el pasado julio el Consistorio comenzó unas obras de canalización de agua potable que requirieron cortar parte del túnel de Blanquerías, levantar el anillo ciclista construido a finales del pasado año y ocupar dos carriles.

Residentes en Ciutat Vella asumen con resignación las molestias en San Vicente

La afección al tráfico ahora es menor (sólo sigue cerrado el anillo ciclista y un tramo del carril más a la izquierda), pero el tráfico sigue complicado en un punto por el que cada día pasan miles de coches y que, con el anillo ciclista y estos trabajos, sale a embotellamiento diario. Se espera que la situación se complique aún más cuando mañana miles de personas vuelvan a sus quehaceres diarios. Cabe recordar, en este sentido, la cercanía del colegio La Purísima, donde el Consistorio ha creado una zona de 'kiss and ride' que permite a los padres dejar a los niños cerca del centro en las horas de entrada a clase.

Los trabajos en la avenida de Aragón se han desarrollado durante todo el verano y están destinados a reurbanizar las calles situadas en torno a la parcela donde antes se ubicaba el conocido como Ayuntamiento nuevo para dar paso a la construcción de un hotel junto a Mestalla, fruto de la permuta de la edificabilidad en el solar de Jesuitas que, si todo sale como tienen previsto tanto el Consistorio como la Universitat de València, acogerá la ampliación del Jardín Botánico.

Las obras en la avenida de Aragón han mantenido cerrado un tramo entre la avenida Blasco Ibáñez y el estadio del Valencia CF durante todo el verano, y aunque ahora se han abierto porque bloqueaban una de las entradas más importantes a la ciudad (la norte), lo cierto es que parte del carril de la derecha y la acera permanecen cerradas. De hecho, como el paso de peatones por la acera junto al solar del antiguo ayuntamiento está impedido por las obras, los viandantes van por la calzada y se bloquea parte del tráfico, reduciendo la cantidad de carriles para la circulación rodada en ese punto.

Zanjas en El Cabanyal

Pero si hay un barrio que está sufriendo en primera persona decenas de obras a la vez es el del Cabanyal. En la fachada marítima de la ciudad los vecinos llevan con resignación los trabajos que ocupan, en estos momentos, calles como Espadán, José Benlliure, Reina, Doctor Lluch, Barraca, La Marina o Tío Vicente Guillot, entre otras. Y lo llevan con resignación porque deseaban la entrada de las máquinas en un barrio que, consideran, lleva años abandonado y aplauden cualquier trabajo que se realice en la zona y contribuya a mejorar la urbanización de determinadas vías o los servicios para los vecinos.

Así lo asegura la presidenta de la asociación de vecinos del Cabanyal, Pepa Dasí, que comenta que las obras afectan al día a día pero que no les importa en demasía: «No tenemos otra. Ya sabíamos lo que iba a pasar y hasta cuándo iba a desarrollarse». «Es cierto que crea un efecto de caos, pero sólo hay que tener un poco más de paciencia», explica Dasí.

Algunas de estas obras, como las de la calle de la Reina, se terminaron antes de verano y permitieron ampliar aceras, con la consiguiente eliminación de aparcamiento que ha puesto en pie de guerra a los residentes de la zona, como ha contado este diario.

Pero hay otros trabajos en vía pública que, aunque en su amplia mayoría terminan esta semana, sí causan importantes afecciones al tráfico en vías muy transitadas del barrio, como Doctor Lluch, que tiene actuaciones en dos puntos distintos: en la esquina con Pintor Ferrandis y en la confluencia de la misma con la avenida de Tarongers.

Los trabajos en la Senda del Secanet permitirán abrir una calle cercana al colegio Ave María

También sobrellevan con buen espíritu las obras en Benimàmet. El motivo es que los trabajos que tienen parte de la pedanía patas arriba suponen, por fin, la construcción del parque lineal de Benimàmet, una vieja promesa municipal y una aún más antigua reivindicación vecinal que, tras un año de retraso, ha puesto en marcha la concejalía de Movilidad tras echar la culpa al anterior gobierno del PP de las demoras ya bajo mandato del tripartito. Los trabajos que mantienen ahora ocupada parte de la Senda del Secanet en esta pedanía han de terminar, según el Consistorio, el 31 de octubre.

María José Navarro, presidenta de la asociación de vecinos de Benimàmet, explica que los trabajos en la Senda del Secanet no corresponden exactamente a las obras del Parque Lineal aunque sí se encuentran en el entorno. Esa calle se encuentra junto al colegio Ave María y, tras meses de «batallas» administrativas, se consiguió que en la ampliación del centro escolar se cediera parte de una parcela que permitirá ampliar la calle. «Ahora es de un solo carril y será de más porque es un estrechamiento que además está junto a un colegio», comenta Navarro. «Esperemos que no haya molestias cuando empiece el colegio, porque se notará mucho cuando esté terminado, dará un importante respiro a la zona», asegura la dirigente vecinal.

Junto al cauce del río

Otro tramo que lleva todo verano afectado por las obras es el paseo de la Pechina entre los puentes del Nou d'Octubre y de Campanar. La afección al tráfico en esta zona ha llegado a cortar el tráfico totalmente por el túnel de Blanquerías.

Ahora, sin embargo, las obras que desarrolla el Ciclo Integral del Agua en una canalización en el tramo han permitido volver a abrir el acceso al puente de Campanar o a la avenida Pérez Galdós. No obstante, mantiene importantes afecciones al tráfico en forma de carriles semiocupados por obra. De nuevo, según el Consistorio, los trabajos en esta zona terminarán en octubre, concretamente el viernes 6.

«Las obras en Petxina han de terminar antes de la vuelta al cole», dicen desde Nou Moles

Casilda Osa, presidenta de la asociación de vecinos de Nou Moles, comenta que esperan que las obras en el paseo de la Pechina -que también les afectan- terminen antes de que comience el curso escolar, porque entre el paseo y la calle Castán Tobeñas se encuentra el colegio Nou d'Octubre. Además, Osa alerta de que obras en otros puntos del barrio, como en la calle Rincón de Ademuz, se han repetido en varias ocasiones: «Esa calle la han abierto al menos seis veces».

En total, son cerca de 40 las calles afectadas por las obras en el cap i casal. La Policía Local tiene previsto un refuerzo de la sección de Tráfico de cara a mañana por si la situación se complica en los puntos más complicados. Paciencia y tranquilidad serán los compañeros de viaje más recomendables durante una vuelta al cole entre obras.

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