«Las obras litorales no siempre son una buena idea y poner arena es un parche»

Daniel Ibarra, uno de los autores, recalca que lo principal es atajar el calentamiento global y crear sistemas dunares a nivel local

D. GUINDO VALENCIA.

Daniel Ibarra Marinas, geógrafo de la Universidad de Murcia y uno de los autores del informe, apunta que, para tratar de frenar esta tendencia, la construcción de espigones y de otras obras litorales «no siempre son una buena idea», ya que el aumento del nivel del mar por el cambio climático «obliga a redefinir las fórmulas con las que se hicieron estas obras». En esta línea, añade, la principal forma de cambiar las previsiones es combatir el calentamiento global, ya que a nivel local «poco se puede hacer».

Sin embargo, señala Ibarra, a una escala más pequeña «la mejor medida es la creación de sistemas dunares» y «proteger los campos de posidonia oceánica». Sobre esta planta acuática, endémica del Mediterráneo, describe que, cuando se muere, crea una un material biológico que protege la costa de los temporales. Precisamente estas tormentas, que multiplican los efectos de erosión sobre la costa, es uno de los grandes problemas que contribuyen a la progresiva desaparición de la playa, por lo que reponer la arena tras las tormentas es poco más que un parche. Frente a ello, este especialista indica que, por ejemplo, la zona portuaria no se verá tan afectada.

En el estudio, además de Ibarra, también ha participado Tuuli Inkeri Pöllänen, y sus compañeros de departamento de Geografía de la Universidad de Murcia, Marcos Ruiz Álvarez, Francisco Belmonte Serrato y Gustavo Ballesteros Pelegrín.

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