Multado en Cruz Cubierta por amor al aceite de oliva

Los olivos, entre Primero de Mayo y la calle Carteros. / jesús signes
Los olivos, entre Primero de Mayo y la calle Carteros. / jesús signes

La ordenanza de Parques y Jardines prohíbe manipular el arbolado, aunque los frutos acaben en el suelo y ensucien las aceras al ser aplastados | La Policía Local sanciona a un vecino que rastrillaba olivos

P. MORENO VALENCIA.

El 'cap i casal' tiene 1.118 olivos pero está prohibido tocarlos pese a que se encuentren repletos de olivas, las aceras sean una pura mancha por la suciedad y lo sugiera un amigo. Eso es lo que descubrió Leonardo, agricultor radicado en Gestalgar, cuando se dedicó a rastrillar dos olivos de considerable tamaño en un pequeño jardín del barrio de Cruz Cubierta, entre la calle Carteros y la avenida Primero de Mayo. La Policía Local le ha sancionado por vulnerar la ordenanza de Parques y Jardines.

El boletín no precisa la cuantía de la propuesta de sanción, aunque sí se cita el artículo 26 de la citada ordenanza, donde se prohíbe cualquier manipulación del arbolado de la ciudad, entre lo que se incluiría la recogida de oliva. «El árbol ni se entera porque lo hacía con un rastrillo que hace caer las olivas sin causar ningún daño a las ramas», dijo.

Aún así, el agente entendió que se vulneraba la normativa y le pidió que dejara de hacer cualquier actividad en el jardín, limpiara todo lo que seguía en el suelo y se llevase las cajas con el material que hasta entonces había conseguido hacer caer de los árboles.

El boletín llegó a manos de la asociación de vecinos de Cruz Cubierta, cuyo portavoz, Rodolfo Izquierdo, aprovechó para pedir al Ayuntamiento un mejor mantenimiento del arbolado del barrio. «Hace falta mucha poda en numerosas calles y en el bulevar sur, donde también hay hojas de palmeras secas tiradas en el suelo», comentó.

La sanción por recoger olivas conduce a la inevitable pregunta de si es rentable la recogida en una ciudad. Leonardo rechaza la posibilidad, que ya tiene un precedente en el Ayuntamiento de Manises. Aún así, los números son atractivos: De 25 kilos de oliva salen unos cinco litros de aceite, a un precio en la cooperativa que ronda los 22 euros. En los árboles citados, asegura, podría haberse recogido una veintena de cajas (cinco kilos cada una).

Aún así hay que tener en cuenta que todos los olivos no son capaces de producir una oliva adecuada para la almazara, o que algunos son veceros, es decir, que la recogida es cada dos años. Factores en contra que deben tenerse en cuenta, aunque la alternativa sea que los frutos ensucien las aceras de manera permanente y aumenten el riesgo de resbalones.

El Consistorio ya intentó hace años algo similar con los naranjos amargos (12.264 unidades) en cuanto a una recogida controlada para su comercialización en las industrias cosméticas. Finalmente no fue posible y todo el material acaba en los vertederos, igual que pasa con el resto de los residuos urbanos.

La sanción por el rastrillado de los olivos fue calificada como leve, por lo que Leonardo confía en que si llega a su buzón, la sanción será como máximo de 60 euros. De momento, ha descartado hacer lo mismo en otros jardines de la ciudad.

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