Las mujeres de Manolo Valdés

Hierro y pintura de epoxi. Tiene un peso de 8.250 kilos y seis metros de largo. / Damián Torres

El artista regresa a Valencia de la mano de la Fundación Hortensia Herrero para exponer sus esculturas monumentalesen la Ciudad de las Artes y las Ciencias

Isabel Domingo
ISABEL DOMINGOValencia

Un regalo para Manolo Valdés y otro para la ciudad de Valencia. A grandes rasgos es lo que representa la exposición que se inaugura en la Ciudad de las Artes y las Ciencias y que supone el regreso del escultor valenciano a su tierra natal. Lo hace de la mano de la Fundación Hortensia Herrero, que presenta seis creaciones monumentales de Valdés, las mismas que hace un año conquistaron la emblemática Place Vendome de París y que, hasta el mes de diciembre, establecerán diálogo con el edificio vanguardista, y también monumental, de otro valenciano, el arquitecto Santiago Calatrava.

Pasando al detalle, la llegada de las seis cabezas femeninas al lago sur del estanque son un aliciente más para los miles de visitantes de este recinto y representan un reto para el artista, que ha quedado extasiado con el resultado de las piezas sobre la lámina de agua y los contrastes que sobre ellas provocan la luz de Valencia y la iluminación nocturna de ocho colores, como detallaba este lunes, recién aterrizado de Nueva York vía Madrid, a LAS PROVINCIAS.

«Estoy encantado con este montaje. El sitio es insuperable y las esculturas están perfectamente integradas con el edificio», aseguraba mientras degustaba la alegre sorpresa que le había deparado la visión de sus mujeres sobre el agua, a tres metros de la orilla y tres también por cada orilla.

«Da la impresión de que están vivas porque cambian según las diferentes luces del día», añadía. «Estoy encantado de tener esta exposición en mi ciudad. Es un regalo», confesaba el aclamado escultor, uno de los miembros fundadores del Equipo Crónica.

Quizás por eso le cuesta inclinarse por una de las seis, pronunciarse sobre cuál preferiría contemplar en la Marina, lugar en el que residirá una de ellas a finales de año. Porque la Fundación Hortensia Herrero adquirirá y donará a la ciudad una de estas piezas para que se convierta en el nuevo icono de la fachada marítima. En concreto, la nueva residencia de una de las cabezas femeninas viajeras -marcharán a Italia tras su paso por la capital del Turia- se fijará junto a la llamada Marina de Empresas, en el espacio en que se ubican EDEM Escuela de Empresarios y Lanzadera.

El público escogerá una de las esculturas para ubicarla en la zona empresarial de la Marina

Queda por decidir cuál. Y el resultado llegará de la mano del público. De las papeletas que valencianos y turistas podrán depositar en las urnas habilitadas para ello en varios puntos de la Ciudad de las Ciencias. La más popular se convertirá en la nueva inquilina de la Marina, con sus más de cinco metros de alto y sus aproximadamente cinco toneladas de peso. Pasará de un edificio reconocido internacionalmente a un espacio que situó el nombre de Valencia en todo el mundo tras la celebración de varios eventos deportivos.

Será, además, la tercera escultura de Valdés instalada en el cap i casal tras 'La dama ibérica', situada en la rotonda de la avenida de las Corts Valencianes y con un valor de 2,4 millones, y 'La reina Mariana', una menina ubicada en la calle San Vicente valorada en 190.000 euros. En este caso, la cabeza monumental supondrá un desembolso aproximado de 1,5 millones para la fundación.

La ornamentación

'La pamela', 'La mariposa', 'Los aretes', 'La diadema', 'La doble imagen' o 'Mariposas'. Entre ellas tendrá que elegir el público, que desde su montaje -llegaron a Valencia en once camiones- no ha dudado en hacerse 'selfies' con las cabezas, inspiradas en objetos cotidianos que también beben de la tradición de la pintura española y de la historia del arte en general.

Por ejemplo, fotos con 'La pamela' y su sombrero de ala ancha que parece flotar. O con 'Los aretes', esa mujer con los pendientes tan grandiosos como su cabeza, todo en un hierro azul sorprendentemente brillante. También con 'La mariposa', la última versión de una de las temáticas favoritas de Valdés. En este caso, una mujer sin rasgos luce una enorme mariposa en su frente como símbolo de la belleza interior.

Así hasta seis figuras femeninas. Todas con el inconfundible sello de Manolo Valdés y con ornamentaciones únicas que hacen que desaparezcan los rasgos femeninos de unos rostros atemporales y cobren protagonismo en esta exposición. Son, según explicaba el artista, «una excusa para contraponer dos maneras de hacer escultura. Una mezcla para que surja un conjunto».

Para su realización Manolo Valdés ha utilizado diversos materiales como aluminio, acero cortén, hierro o mármol, además de haber recurrido a una capa de pintura epoxy para alguna de las piezas, lo que confiere un aspecto de esmalte que al escultor recuerda «a las planchas de los barcos cuando eran de metal y se pintaban varias veces», según detalló cuando se inauguró la muestra parisina. Ahora podrán comprobarlo los valencianos.

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