El Mercado Central quiere prohibir la entrada de turistas en bañador y chanclas

Turistas en uno de los pasillos del Mercado Central. / J. MONZÓ
Turistas en uno de los pasillos del Mercado Central. / J. MONZÓ

La asociación de vendedores alegará a la nueva ordenanza y pedirá más control sobre los grupos de visitantes

Álex Serrano
ÁLEX SERRANO

Miles de turistas visitan cada día el Mercado Central de Valencia. La inmensa mayoría lo hacen de manera ordenada y educada, compran en el mercado y ayudan a las maltrechas economías de los vendedores de una lonja que pelea para no perder la partida contra los supermercados. Sin embargo, hay algunos que entran en chanclas y bañador o sin camiseta, lo que provoca las quejas de los vendedores. Estas protestas irán más allá. Tal como informó ayer la Asociación de Vendedores del Mercado Central, presentarán alegaciones a la nueva ordenanza municipal de mercados para exigir «unas mínimas normas de decoro» en quienes entren a la lonja más importante de la ciudad.

La asociación anunció este martes que se ha abierto el plazo de alegaciones y que quieren encauzar todas las posibles comunicaciones que los vendedores del Mercado Central quieran enviar a la concejalía de Mercados. «Tenemos la oportunidad de presentar las alegaciones que consideremos, ya que la legislación contempla la apertura de un plazo de 30 días de 'información pública y audiencia a los interesados' donde podremos exponer nuestras reclamaciones y sugerencias, plazo que se iniciará desde su publicación en el Boletín Oficial de la Provincia de Valencia», aseguran desde la entidad de vendedores.

La asociación que preside Francisco Dasí ve «imprescindible» que la nueva ordenanza garantice el relevo generacional, la continuidad empresarial y unas mínimas normas de decoro de las personas que acceden a los mercados, además de considerar necesario que las asociaciones de los diferentes mercados, tengan competencia para poder establecer normas que regulen el acceso de grupos a los respectivos mercados municipales».

LP

Se refieren aquí los vendedores del mercado a una escena que se repite cada vez más en el seno de uno de los enclaves más visitados del centro de la ciudad, sino el que más. De un tiempo a esta parte, el Mercado Central ha hecho un importante esfuerzo de reconversión. Las tradicionales paradas han pasado de vender jamones a vender vasos con tacos de jamón y queso, o de ofrecer frutas a ofrecer batidos, o de comerciar con frutos secos a comerciar con degustaciones de cacaos o aceitunas. Estos cambios atraen cada vez a más turistas al Mercado Central y algunos de ellos lo hacen «sin camiseta, descalzos, chillando...», según el presidente de la Asociación de Vendedores del Mercado Central, Francisco Dasí.

Grupos de personas colapsan con asiduidad la plaza central y los pasillos laterales

Visibilidad de la entidad

La entidad además ha abierto un plazo para que cada vendedor pueda presentar las alegaciones que considere oportuno a través de esta asociación. Todas las alegaciones remitidas por los vendedores se pasarán al asesor jurídico de la entidad para que las evalúe. La asociación presentará todas las alegaciones que se presenten por los vendedores que tengan el visto bueno desde el punto de vista jurídico. El objetivo de esta propuesta es dar visibilidad a la asociación en el proceso. Si algún vendedor lo prefiere o la alegación no procede desde el punto de vista jurídico, podrán presentarlas de forma individual.

Cabe recordar que este verano, el Consistorio ya anunció que estaba estudiando cómo regular la entrada de turistas al mercado. De ninguna manera quieren los vendedores que de las alegaciones se extraiga el mensaje de que no quieren a los turistas, pero sí necesitan controlar los grupos que en ocasiones entran en auténticas oleadas al mercado y colapsan tanto la plaza central como los distintos pasillos, complicando el trabajo diario tanto a los comerciantes como a los compradores habituales en el mayor mercado de producto fresco de la ciudad.

Ciutat Vella carga contra los apartamentos ilegales

Ciutat Vella se ha hartado de los apartamentos ilegales y la turistificación del centro. El colectivo Entrebarris, compuesto por distintas entidades vecinales de la ciudad, organizará el viernes una manifestación de «entierro» de Ciutat Vella por las calles del centro de la ciudad. Se trata sólo de una de las decenas de actividades que el colectivo tiene planeadas para este final de año para protestar por los problemas de habitabilidad y convivencia en barrios como Russafa o Ciutat Vella pero también en Orriols o Rascanya, entre otros, según explicó ayer la entidad.

El «entierro», bajo el lema 'Vecinos/as en peligro de extinción', ha sido promovido por la asociación de vecinos de Ciutat Vella, además de las entidades vecinales Amics del Carme, La Boatella, El Palleter, Ciutat Vella Batega, Col·lectiu de Mares i Pares, Escoltem Velluters, Endavant, Plataforma de la Muralla, El Punt, Asamblea Okupa de Ciutat Vella, y cuenta con el apoyo de la red EntreBarris. En el Cabanyal se pintará un mural y se representará una obra de teatro tras una reflexión sobre '¿Qué barrio estamos construyendo?'.

La convocatoria fúnebre denuncia la «progresiva turistificación» de los barrios del centro histórico y exige a Ayuntamiento de la ciudad y Generalitat «acciones urgentes para defender la permanencia del vecindario». El acto, que partirá a las 18.30 desde la Plaza del Carme, consistirá en un «entierro simbólico» de Ciutat Vella que recorrerá aquellos edificios donde en los últimos meses vecinos han tenido que abandonar su vivienda. Las asociaciones convocantes pretenden señalar la «proliferación descontrolada» del alquiler turístico.

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