El Mercado Central exige mejorar los accesos desde la avenida del Oeste

Decenas de coches atrapados ayer en un atasco en María Cristina. / jesús signes
Decenas de coches atrapados ayer en un atasco en María Cristina. / jesús signes

Los atascos para entrar al aparcamiento «alejan a los clientes», según denuncia la gerente del recinto, Cristina Oliete

ÁLEX SERRANO VALENCIA.

Nuevo sábado y nuevos atascos a la entrada del Mercado Central. A la espera del aparcamiento de la plaza Ciudad de Brujas, los problemas para acceder al subterráneo de la lonja más importante de la ciudad son habituales, pese a que el mercado tiene varios aparcamientos concertados en los alrededores a los que se puede entrar desde la avenida del Oeste. Pero los atascos de ayer tuvieron el añadido de que la reordenación del tráfico en la plaza de San Agustín impide el giro hacia la izquierda desde el Mercado Central, por lo que los coches desviados por Calabazas o Camino Viejo de la Paja acaban en Guillem de Castro o Jesús sin posibilidad de volver a entrar al edificio comercial más importante de Valencia.

Así lo explicó ayer la gerente del Mercado Central, Cristina Oliete, que reconoció los problemas de acceso al aparcamiento subterráneo pero los relacionó directamente con el tráfico en la avenida del Oeste. «En la última reunión de la Mesa de la Movilidad, tanto nosotros como la Asociación de Comerciantes del Centro Histórico y el Ensanche propusimos un giro hacia la izquierda desde la avenida para volver a entrar por San Vicente Mártir. El giro podía hacerse por la calle Padilla o en la misma San Agustín, habilitando un cambio de sentido como se permite a los autobuses», comentó Oliete. Pero según ella, el concejal Giuseppe Grezzi se negó.

En el Mercado Central son conscientes, según explicó su gerente, de que cuando un cliente tiene problemas para acceder al aparcamiento «se enfada y no vuelve». «Y si encima cuando no puede entrar le echan a la ronda interior, pues se enfada aún más», comentó. Desde el mercado están convencidos de que problemas como los de ayer desaniman a los clientes y les hacen perder muchas ventas. Aunque no las han cuantificado, aseguran que desde que se peatonalizó parte de la plaza del Mercado, los accesos a la lonja son «más complicados que nunca», según diversas fuentes.

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