Menguzzato también le saca los colores a Fuset

Pere Fuset y Anaïs Menguzzato / LP

La concejala de Protección Ciudadana y el de Cultura Festiva se enfrentan tras el fallecimiento de un operario en Viveros

Álex Serrano
ÁLEX SERRANO

Nuevo terremoto en el seno del tripartito que rige los destinos del Ayuntamiento de Valencia. La manera de gestionar el fallecimiento el pasado martes de un operario que montaba las gradas de Viveros y que sufrió un grave accidente el día 27 de junio ha levantado la polémica entre los socios de gobierno, concretamente entre el PSPV y Compromís. El concejal de Cultura Festiva, Pere Fuset, salió en rueda de prensa el pasado miércoles y afeó a la Policía Local la «falta de comunicación» porque, aseguró, no se enteró del siniestro hasta el lunes, mientras que la concejala de Protección Ciudadana, Anaïs Menguzzato, reaccionó con sorpresa a las palabras de Fuset y confirmó que el edil sabía del accidente desde el viernes 30 de junio.

La cronología en este asunto es importante, y así lo han señalado tanto Fuset como Menguzzato en sus distintas apariciones públicas. El accidente se produjo el pasado miércoles 28 de junio, cuando un hombre cayó desde una altura de unos tres metros y fue trasladado a La Fe. Hasta aquí se ponen de acuerdo ambas concejalías. Desde entonces sus versiones difieren, tal y como han señalado.

Fuset aseguró, en una rueda de prensa ofrecida el miércoles 5 de julio, que la primera noticia la tuvo, «en forma de rumor», al día siguiente, jueves 29 de junio. «Era un rumor que había que confirmar», dijo. «Requerimos por escrito a la empresa adjudicataria e indicaron que no hubo ningún accidente y los productores descartaron de forma verbal la gravedad», comentó el edil de Cultura Festiva. En esa misma rueda de prensa, hizo las declaraciones de levantaron ampollas en la Policía Local: «He trasladado a la concejala la necesidad de revisar y mejorar los protocolos de comunicación dentro de la policía para que haya una comunicación inmediata».

Y es que no había sido hasta el día anterior, el martes 4 de julio, cuando se había conocido la existencia del siniestro gracias a un comunicado que hablaba de que el hombre estaba en «muerte cerebral» y de «condiciones precarias» de los trabajadores durante el montaje de las gradas. La comunicación fue difundida por el sindicato CGT. Fue ese día cuando Fiestas publicó un comunicado en el que decía que había requerido toda la información necesaria a la empresa que se ocupaba del montaje de las gradas. Más tarde fue la rueda de prensa.

«Lo sabía el jueves»

Y entonces comenzaron las reacciones de una enfadadísima Anaïs Menguzzato, que dijo estar «sorprendida» y «dolida» por las declaraciones de Fuset, que había dicho que hasta el lunes 3 de julio la concejalía no le informó de lo que había pasado. «El concejal sabía desde el jueves que había habido un accidente laboral. Cuando una empresa te llama para decir que ha habido un accidente laboral, lo puedes catalogar como te dé la gana y si quieres lo dejas en el umbral del rumor, que es que te interesa poco», explicó el pasado jueves la edil.

La concejala defendió que la Policía Local «no es un gabinete de comunicación ni los agentes son periodistas» e insistió en que Fuset conocía la existencia del accidente desde el jueves 29 de junio. «Si lo cataloga de rumor que hable con la empresa, igual el problema de comunicación es con ellos». , comentó Menguzzato, que fue más allá al asegurar que el viernes 30 de junio estuvieron reunidos ambos ediles y Fuset no le preguntó «nada».

Menguzzato fue más allá en defender la imagen del cuerpo de Policía Local, que según ella está dolido con las declaraciones de Fuset, y puso en valor el protocolo con el que trabajan los agentes: «Se trasladó el atestado a la Policía Nacional y a las autoridades judiciales, pero que quede claro que la Policía Local no es un agente de comunicación», señaló.

El PP denuncia que sí hay resolución de food trucks pero no de las gradas

El concejal del grupo popular Félix Crespo afirmó ayer que es «absolutamente falsa» la argumentación de la concejalía de Cultura Festiva de que no era necesaria una resolución para las gradas. Según Crespo, esa falsedad queda patente «porque sí se ha emitido una resolución expresa a la misma empresa que instaló la grada para autorizar cinco food trucks, un quiosco bar y tres barras de bar, también tendría que haber una de la gradas». Crespo indicó que «Ribó está permitiendo que se utilice una grada que no cuenta con el preceptivo permiso municipal para su instalación y utilización en un espacio público». Añadió que el hecho de que la instalación de la grada se realizara fuera del concurso de infraestructuras de la Feria de Julio «implica que este montaje está fuera del protocolo de seguridad». Por otro lado, el presidente de la gestora del PP de Valencia ciudad, Luis Santamaría, criticó ayer que Fuset «intente eludir responsabilidades en el accidente que le costó la vida a un trabajador en Viveros». Afirmó que Fuset «se ha convertido en un ectoplasma político y no quiere aparecer en ningún problema, como ya le sucedió con la polémica encuesta». Y reiteró que «resulta bochornoso el espectáculo que están dando Fuset y Menguzzato con un trabajador de cuerpo presente».

Este no es el primer enfrentamiento en el seno del tripartito y a buen seguro no será el último. Tampoco es el primero que enfrenta a Pere Fuset con agentes externos a su propia concejalía, como cuando criticó a la Interagrupación fallera por las protestas ante la encuesta politizada que publicó LAS PROVINCIAS. La relación del también presidente de la Junta Central Fallera con parte del mundo de las comisiones no pasa por su mejor momento, lo que ha provocado que el mismo Fuset haya delegado las funciones de presidir los órganos asamblearios falleros como el pleno de la misma junta y la Asamblea de Presidentes en el vicepresidente primero de la entidad, Javier Tejero, para evitar dar explicaciones ante los falleros.

Funset vs Menguzzato

Tampoco aquel fue el primer rifirrafe de Fuset con ese colectivo, pues el pasado año la publicación de unas normas de vestimenta y protocolo para las falleras mayores y su corte de honor supusieron otro mal trago para el edil, que dijo que no existían y luego, que sí pero que llevaban años usándose, para lo que mostró borradores de la norma de años anteriores. Por aquel entonces, decenas de falleras mayores de los últimos 30 años publicaron un manifiesto en el que decían que nunca les habían obligado a cumplir ninguna normativa respecto a su ropa o su comportamiento, más allá de alguna recomendación que en ningún caso fue imposición.

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