La marcha de arqueólogos amenaza con colapsar las licencias en Ciutat Vella

Excavación en el Palacio del Temple. / efe/manuel bruque
Excavación en el Palacio del Temple. / efe/manuel bruque

La sección del Ayuntamiento tiene cinco técnicos, de los que dos están al borde de la jubilación

P. M.

valencia. El gobierno municipal tendrá un serio problema los próximos meses en la Sección de Investigación Arqueológica, según desveló ayer el responsable de la misma, Albert Ribera. La edad media de los cinco técnicos ronda los 60 años y este mandato sólo se ha producido una incorporación, por lo que las jubilaciones dejarán este departamento sin el personal más experimentado y sin repuesto.

Ribera indicó en Radio Valencia el perjuicio añadido que se causa a las licencias de obras e inspecciones que deben realizar, sobre todo en Ciutat Vella. En declaraciones a LAS PROVINCIAS comentó por ejemplo la falta de un inspector que se dedique sólo a esta tarea.

Buena parte de los integrantes de la sección entraron en el Consistorio en la misma época, un grupo que está formado por tres funcionarios, un interino y otro técnico en comisión de servicios. Ribera precisó que la última entrada ha sido de un profesional en esta última situación.

Los informes de los técnicos determinan el desarrollo de proyectos públicos y privados

Ante este panorama, este mandato se ha producido una incorporación, la citada, que apenas servirá para cubrir las tareas de una sección de la que dependen entre otras responsabilidades los informes e inspecciones de muchas de las promociones inmobiliarias del centro histórico, además de las obras de reurbanización.

Entre otros, el propio Ribera ha redactado uno sobre la remodelación de la plaza de la Reina, como uno de los más recientes. Este arqueólogo es también director del Museo de la Almoina, tiene 62 años y avanzó que el próximo año tiene la intención de jubilarse.

Junto al problema de la falta de relevo, dentro de escasas fechas entrará en vigor un reglamento que devuelve a los Ayuntamientos parte de las competencias que se quedó la Generalitat en 1998. «Entonces lo hicieron porque quisieron, aunque no se podía, pero con esta normativa está clarísimo que tendremos más trabajo», dijo en relación con la realización de informes e inspecciones, que condicionan muchas licencias de obras y el desarrollo de proyectos.

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