Maestro Rodrigo y Juan XXIII también perderán carriles para el tráfico al ceder espacio a las bicicletas

Avenida Maestro Rodrigo de Valencia. /
Avenida Maestro Rodrigo de Valencia.

Las obras en Navarro Reverter para la nueva red de la EMT eliminarán casi medio centenar de plazas de aparcamiento

ÁLEX SERRANOVALENCIA.

Los nuevos carriles bici que el Ayuntamiento de Valencia construirá en las avenidas Maestro Rodrigo y Juan XXIII eliminarán un carril para la circulación rodada para hacer hueco a los nuevos viales para los coches. Así figura en los planos del expediente que ha salido a oferta pública y en el que se adjudican, junto a estos dos carriles, otro en el eje Sancho Tello-Jerónimo Monsoriu.

La construcción de estos carriles bici proviene de la consulta ciudadana a los barrios del pasado año, en el que estos proyectos fueron votados por los residentes. En concreto, el carril bici de Juan XXIII recibió 194 votos, mientras que el de Maestro Rodrigo obtuvo 117 sufragios. El carril bici del eje Jerónimo de Monsoriu fue elegido por 345 vecinos, según figura en la página web de la edición 16/17 de Decidim VLC.

Estas obras tendrán un coste combinado de 763.565,74 euros. Donde más afección al tráfico tendrán estos trabajos será en las avenidas Maestro Rodrigo y Juan XXIII, principales entradas al eje de General Avilés y a Peset Aleixandre desde la Ronda Norte, respectivamente. En estos dos casos, el carril bici discurrirá sobre todo por la calzada (aunque también irá por la acera en tramos en los que sea absolutamente imprescindible). En Maestro Rodrigo, el nuevo carril bici bidireccional congestionará el tráfico en sentido salida de la ciudad en el tramo entre General Avilés, mientras que en Juan XXIII el carril se ubicará en sentido Primado Reig. Se eliminará un carril de cada avenida, cada una con cuatro carriles por sentido.

En ambas avenidas hay cuatro viales y ahora se quitará uno en cada una de las calles

Cabe recordar que estas actuaciones, surgidas de los presupuestos participativos, se reproducirán en otras calles de la ciudad, como por ejemplo Reino de Valencia. Principal vía de conexión entre la margen derecha del río y calles como Gran Vía Germanías, Colón o Ruzafa, la construcción de un carril bici en esta avenida supondrá la eliminación de otro carril en sentido centro de la ciudad. Tanto PP como Ciudadanos en el Ayuntamiento de Valencia han pedido al Consistorio que elimine el proyecto. De los presupuestos participativos queda pendiente la construcción del carril bici en las grandes vías Fernando el Católico y Ramón y Cajal, una decisión polémica amparada por la votación de proyectos de este año que ya fue apartada en su momento por el PP, que llegó a tenerla sobre la mesa. El concejal de Tráfico de entonces, Alberto Mendoza, argumentó que el carril bici tendría que quitar un carril de las grandes vías y congestionaría una de las rondas más importantes de la ciudad.

Sin zona azul

También habrá problemas, pero de otro tipo, en Navarro Reverter. Esta calle, que une la Porta de la Mar y la plaza de América y la margen derecha del río, está en obras desde ayer para proyectar un carril bus en contradirección que permitirá a los autobuses municipales remontar la calle, ahorrarse mucho recorrido y conectar con el intercambiador que la EMT quiere construir en la Porta de la Mar. Esta instalación permitirá, según la empresa municipal, mejorar la conectividad con el centro de la ciudad y reducir las emisiones contaminantes.

Los proyectos vecinales han sido apoyados por poco más de un centenar de personas

Pero las obras de Navarro Reverter han desvelado una sorpresa desagradable para los vecinos. Aunque en su momento el concejal de Movilidad Sostenible, Giuseppe Grezzi, no quiso explicar por dónde iría el carril bus y si se eliminaría el aparcamiento en cordón de la calle, que además es zona azul, el inicio de las obras ha desvelado que efectivamente el carril bus obliga a retirar casi medio centenar de plazas de aparcamiento, así como a retranquear aceras y otras plataformas.

Los residentes critican la eliminación de las plazas. «No sé dónde vamos a dejar los coches ahora, nos obligan a comprarnos una plaza de garaje», decía ayer por la mañana José María, que trabaja en la misma calle. «La verdad es que nos fastidia mucho. Además ahora tendrán que llevarse la zona azul a otro sitio de la ciudad», comentaba su esposa, Carmen. Este diario intentó ayer ponerse en contacto con la concejalía de Movilidad Sostenible para preguntar sobre el tema, pero fue imposible.

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