La lucha de Eva y Sion para derrotar a la pobreza

Sion y Eva, ayer, en una azotea de Valencia. / Vicente A. Jiménez
Sion y Eva, ayer, en una azotea de Valencia. / Vicente A. Jiménez

Una veintena de ONG auxilian a menores con riesgo de exclusión a paliar la falta de educación, principal origen del problema

A. CHECA

valencia. Eva Binet y Sion González son los rostros de un logro cumplido: el de la victoria contra la pobreza. «Gracias a estas ayudas he conseguido mi sueño de trabajar en la cocina de un restaurante», subraya la joven de 21 años. Lleva cuatro como ayudante de cocina. «Mucha gente me dice que cómo puedo llevar tanto tiempo trabajando tan joven», enfatiza. A los 12 años se 'cruzaron' en su camino las ayudas del programa CaixaProinfancia, prestadas a través de una veintena de ongs en Valencia. «Me enseñaron a estudiar, me dieron material escolar, la ocasión de tener una vida...», destaca Eva. Hoy mantiene con su sueldo, y el de otro hermano, a sus dos padres discapacitados.

Sion González es una de esas madres corajes que mira a las dificultades con una sonrisa. Ella, con las mismas ayudas, saca adelante a sus tres niños en una humilde barriada de Paterna. «Me han dado para pañales, para alimentos infantiles...». Pero no sólo eso, la han fraguado como persona. «Me han enseñado a ser madre».

Sus casos son sólo dos de los 19.639 niños y 11.860 familias asistidos en una década de funcionamiento del programa del que ayer hizo balance del programa en Valencia. «Sólo mejorando el nivel educativo se acaba con la desigualdad», subrayó Marc Simón, subdirector general de la Fundación La Caixa. Y es que el 81% de los padres asistidos carecían de formación o tenían sólo estudios primarios.

El programa supone una ayuda de algo más de 900 euros al mes por niño. Para libros de texto, campamentos de verano, ocio, talleres educativos familiares... «Entre todos hemos tejido una red para que los menores no se caigan, pero al mismo tiempo es una red para enseñarles a pescar», fue la metafora con la que explicó el programa Rodrigo Hernández, responsable en la Comunitat de Save the Children, una de la veintena de entidades implicadas.

Fotos

Vídeos