Indigentes en las torres de Quart de Valencia

Un hombre duerme junto a las torres por la mañana.
Un hombre duerme junto a las torres por la mañana. / Jesús Signes

Personas sin hogar duermen a la intemperie a plena luz del día junto a la muralla

Álex Serrano
ÁLEX SERRANO

Junto a terrazas abarrotadas y en uno de los puntos más turísticos de la ciudad, un fardo de ropa descansaba en las torres de Quart, al lado de la vieja muralla. Es el punto en el que duermen por las noches un grupo de indigentes, tal y como confirmaron trabajadores de la zona. El lugar, el norte de Guillem de Castro, es muy transitado por personas que duermen en la calle: suelen ocupar un pasaje junto al ambulatorio en la misma avenida.

Los restos de ropa afean así el jardín junto a las torres, a escasos metros de varias cafeterías muy transitadas y precisamente en uno de los monumentos más visitados de la ciudad. A la entrada del barrio del Carmen, las torres suponen la puerta de acceso a Ciutat Vella para miles de turistas al día. De hecho, la puerta donde duermen los indigentes, situada junto a la antigua muralla, se encuentra a muy pocos metros de la taquilla para comprar entradas a las torres.

«No molestan a nadie», explican desde una cafetería cercana. «Sí es verdad que es raro y a veces hemos visto a turistas hacerles fotos y no entienden nada», comentan las mismas fuentes. Al cierre de esta edición, los fardos de ropa continuaban en su ubicación junto a uno de los puntos más turísticos de la ciudad.

En el trato diario de la gente que pernocta en la calle, el Ayuntamiento sabe que verano es una época complicada porque las buenas temperaturas incluso por la noche hacen que muchas personas decidan dejar de ir a los albergues municipales o a la Casa de la Caridad. El entorno de esta última instalación, en el que se encuentra la calle Guillem de Castro, es uno de los puntos calientes precisamente por la cercanía del comedor social.

Sin embargo, no es extraño, según fuentes policiales, que los indigentes busquen prácticamente cualquier punto resguardado para descansar por las noches. El río y el espacio bajo los puentes también es muy transitado. De hecho, en algunos puentes situados hacia la desembocadura del viejo cauce, los indigentes duermen incluso sobre la base del río, entre el pretil y las columnas que sujetan el puente. También lo hacen en algunos de los túneles que cruzan la ciudad y que, pese al ruido, ofrecen un refugio muy cálido.

El Ayuntamiento de Valencia ha comenzado toda una suerte de iniciativas para tratar con los indigente de la ciudad. Primero hizo un análisis pormenorizado de la población en riesgo de exclusión social, en la que se evidenció que en la ciudad viven al menos 339 personas sin hogar, 166 de los cuales son españoles. La edad media de los indigentes es de 44,3 años y muchos de ellos tienen problemas con el alcohol o enfermedades psiquiátricas.

Con estos datos en la mano, la concejalía de Bienestar Social puso en marcha un programa pionero para empadronar en la ciudad a muchos indigentes que no lo están y así darles acceso a los recursos municipales, pues sin estar empadronados no pueden. El programa está dando sus primeros pasos de cara a los meses más crudos del invierno.

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