Indigentes duermen a las puertas del chalet del Parterre

Una persona duerme junto al chalet del Parterre.
Una persona duerme junto al chalet del Parterre. / irene marsilla

El buen tiempo multiplica la gente que decide no acudir a albergues municipales y busca refugio en zonas monumentales

ÁLEX SERRANO VALENCIA.

Un indigente duerme, desde hace semanas, junto al chalet del Parterre, llamado oficialmente plaza de Alfonso el Magnánimo. El buen tiempo hace que mucha gente que normalmente acude a los servicios municipales de Bienestar Social no lo haga y decida dormir en la calle. Buscan para ello lugares resguardados, al abrigo de grandes construcciones, como el almacén del Parterre (un punto recogido, se dice que el más bajo de la ciudad) o las mismas torres de Quart, tal y como pudo comprobar LAS PROVINCIAS esta misma semana.

Se trata de varias personas, según aseguran quienes trabajan en la zona, que han elegido un lateral del edificio, usado como almacén, para descansar por las noches. Estas personas duermen incluso durante el día y tienen en la zona varios cartones y fardos de ropa, como suele ocurrir en otros emplazamientos. Lo cierto es que la cantidad de indigentes que duermen en las calles de Valencia por las noches supera los 300, pese a los constantes intentos del Consistorio para que accedan a los recursos municipales.

"Son personas tranquilas, no arman barullo, no molestan a nadie...", dicen trabajadores de la zona

Según explicaron ayer vecinos y trabajadores en la zona, quienes pernoctan en el Parterre no causan problemas. «Son personas tranquilas, no arman barullo, no molestan...», explicaban desde un comercio cercano. En la cercana Glorieta, bajo el ficus de grandes dimensiones, también suele dormir gente, sobre todo cuando los mercurios se disparan.

El Ayuntamiento sabe que el verano es una época complicada porque las buenas temperaturas incluso por la noche hacen que muchas personas decidan dejar de ir a los albergues municipales o a la Casa de la Caridad. El entorno de esta última instalación es uno de los puntos calientes precisamente por la cercanía del comedor social.

Sin embargo, no es extraño, según fuentes policiales, que los indigentes busquen prácticamente cualquier punto resguardado para descansar por las noches. El río y el espacio bajo los puentes también es muy transitado. De hecho, en algunas pasarelas situadas hacia la desembocadura del viejo cauce, los indigentes duermen incluso sobre la base del río, entre el pretil y las columnas que sujetan el puente. También lo hacen en algunos de los túneles que cruzan la ciudad y que, pese al ruido, ofrecen un refugio muy cálido.

Una persona pernocta también junto a las torres de Quart, en la calle Guillem de Castro

También buscan los laterales de los edificios situados a nivel de suelo, como el chalet del Parterre o los soportales de la calle Maldonado. En otras ocasiones, grupos de indigentes se han puesto a dormir en los espacios rehabilitados del Parque de la Cultura, junto a la calle del Hospital y el Museu Valencià de la Il·lustració i la Modernitat (MuVIM). Se trata de zonas hundidas y resguardadas del viento.

Además, otro grupo duerme junto a la ermita de Santa Lucía, en el mismo parque. Aunque no son problemáticos, como reconocen trabajadores de la zona, sí ha habido ocasiones en que han provocado pequeños accidentes, como cuando, recién rehabilitada la ermita, un pequeño fuego que estaban haciendo para calentarse la comida se descontroló, prendió un colchón y afectó al muro exterior del templo, recién pintado de blanco.

Asimismo, decenas de ellos buscan portales donde poder descansar por las noches, y se alejan de zonas abiertas. También emplean los bancos de los parques, como el situado junto a la iglesia de San Agustín en Guillem de Castro.

Medidas municipales

El Ayuntamiento de Valencia ha comenzado toda una suerte de iniciativas para tratar con los indigente de la ciudad. Primero hizo un análisis pormenorizado de la población en riesgo de exclusión social, en la que se evidenció que en la ciudad viven al menos 339 personas sin hogar, 166 de las cuales son españolas. La edad media de los indigentes es de 44,3 años y muchos de ellos tienen problemas con el alcohol o enfermedades psiquiátricas. Otros muchos, según el mismo estudio, se encuentran sanos y están en la calle o bien por propia decisión o bien porque se han quedado sin dinero o sin familia que les acoja, lo que les aboca a una situación que no es buscada más que por un ínfimo porcentaje.

Con estos datos en la mano, la Concejalía de Bienestar Social puso en marcha un programa pionero para empadronar en la ciudad a muchos indigentes que no lo están y así darles acceso a los recursos municipales, pues sin estar empadronados no pueden. El programa está dando sus primeros pasos de cara a los meses más crudos del invierno, cuando la intención del Consistorio es que la inmensa mayoría de quienes pernoctan en las calles de la ciudad lo hagan por voluntad propia en albergues municipales. Por eso, el Ayuntamiento, a través de la concejalía de Bienestar Social que dirige Consol Castillo, ha creado varios albergues de baja exigencia, puntos donde pueden acudir aquellos con más problemas o que deciden voluntariamente no acudir a otros centros donde les obligan a desprenderse de todas sus posesiones para entrar.

En estos puntos, como el recientemente inaugurado en la calle Alta, pueden dormir varias personas. En el albergue de El Carmen, en concreto, hay sitio para 12 personas, 10 hombres y 2 mujeres. Las instalaciones ocupan el antiguo cuartel de la Policía Local en el centro, que ahora se ha trasladado al nuevo edificio de la plaza Tavernes de la Valldigna. El Ayuntamiento dispone de 329 plazas de alojamiento para acoger a las personas sin techo, entre las propias y las conveniadas con entidades sociales de la ciudad, una cifra que ha aumentado con respecto al comienzo del mandato, según explicaron fuentes de la Concejalía de Bienestar Social. Muchas de las entidades que trabajan con el Consistorio están vinculadas de una u otra manera con el Arzobispado de Valencia.

Fotos

Vídeos