El inacabado pasaje de Germanías ya se llena de pintadas por el vandalismo

Una de las pintadas del pasaje de Germanías, esta semana. / Irene Marsilla
Una de las pintadas del pasaje de Germanías, esta semana. / Irene Marsilla

El paso de viandantes junto al túnel tendrá cámaras de vigilancia y cristaleras para aislar el ruido del tráfico

Paco Moreno
PACO MORENOValencia

Todavía no está acabado y los obreros prosiguen con la reforma iniciada el pasado noviembre del pasaje del túnel de Germanías, aunque el remozado paso de viandantes ya se ha llenado de pintadas, en un claro ejemplo de que el vandalismo es un problema a día de hoy de imposible solución en Valencia. Firmas, grafittis, dibujos y hasta composiciones que pretenden ser artísticas se reparten por las paredes y cristaleras del acceso.

El Ayuntamiento invertirá alrededor de un cuarto de millón de euros en las obras, que incluyen curiosamente cámaras de vigilancia, aunque antes de que la empresa pueda entregarlas ya presentan deficiencias. Los grafitis se extienden por los cristales y los marcos de acero que separarán el ruido del tráfico del pasaje, un proyecto que se remonta al anterior gobierno del PP y que el tripartito ha tardado dos años y medio en ejecutarlo.

Las paredes recién pintadas tendrán que ser repasadas de nuevo, lo mismo que ocurre con las cristaleras. Los trabajos están muy adelantados y esta semana se trabajaba en el cableado de las instalaciones y en las escaleras de acceso, tanto por la calle Cuba como por la situada en Bailén. En esta última zona, los viandantes tenían que utilizar la boca de metro para salir a la superficie.

El túnel puede considerarse el más antiguo de la ciudad en servicio. Inaugurado en 1962, sucesivas obras de mejora no habían podido quitar la gruesa capa de hollín del tráfico y la suciedad acumulada en el pasaje, el único paso para viandantes entre la calle Xàtiva y la pasarela de Malilla, esta última construida hace unos pocos años.

El convenio del Parque Central para el soterramiento de las vías de Renfe y la construcción de la nueva estación Central incluye la eliminación del túnel, aunque la inversión sigue sin plazos en el acuerdo entre el Ayuntamiento, la Generalitat y el Ministerio de Fomento.

En el anterior mandato se produjeron varias reuniones para pactar alternativas de tráfico aunque no se concretó ninguna. Se habló incluso de un pontón provisional para los vehículos mientras se anulaba el túnel. Hasta que llegue ese momento, seguro que la contrata municipal tendrá ocasión de repintar varias veces el pasaje.

La intervención pretende resolver el mal estado de las paredes, donde ya se han colocado planchas metálicas y también están ya en su ubicación definitiva dos pequeños ascensores para las personas con movilidad reducida. Los ciclistas utilizan unas guías metálicas para facilitar la subida y bajada por las escaleras de piedra.

La inversión contempla ventilación y una nueva iluminación con alumbrado de emergencia. El pavimento será nuevo y el falso techo es similar al que ya está colocado en la estación de metro de Bailén, donde también hay evidentes rastros de vandalismo. Las pintadas decoran el acceso de los usuarios en la calle Bailén, una lacra que se extiende con profusión por el cercano barrio de Ruzafa, sobre todo en los edificios ruinosos de propiedad privada de la Gran Vía Germanías y la cercana calle Gibraltar, pendientes de rehabilitación.

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