Otro restaurante histórico de Valencia dice adiós

La terraza del restaurante Chez Lyon.
La terraza del restaurante Chez Lyon. / lp

El restaurante francés Chez Lyon pone fin a casi 40 años de actividad en Valencia. El espacio, regentado por Francisco Mateu, se convirtió en punto de encuentro de políticos, artistas y periodistas

I. D.

El cap i casal pierde un referente más en el sector de la gastronomía, en este caso en un entorno que poco a poco van conquistando las franquicias. Se trata del emblemático restaurante francés Chez Lyon, que ha cerrado sus puertas definitivamente tras casi 40 años de actividad en la calle En Llop, junto a la plaza del Ayuntamiento.

Una ubicación que lo convirtió en punto de encuentro de artistas, escritores, políticos y periodistas, ya que era habitual compartir mesa y mantel entre los habituales de la información municipal tras la celebración de los plenos del Ayuntamiento. Fue, por ejemplo, el lugar elegido para la fiesta sorpresa organizada con motivo de la jubilación de Manuel Bernardos, jefe de prensa de Rita Barberá desde 1991. La alcaldesa fue precisamente la encargada de llevarlo engañado al local para la celebración.

Más allá de la política, y entre sus reconocidos 'steak tartar', confit de pato o tatín de manzana, Chez Lyon fue también un hervidero cultural gracias a las inquietudes de su responsable, Francisco Mateu, aficionado a la poesía y con dos libros a sus espaldas. Muchos clientes recordarán los versos escritos en la entrada del local, los poemas que regalaba a los clientes o que vendía con fines benéficos metidos en pequeños frascos, además de las tertulias o las exposiciones en un restaurante que siempre mantuvo su esencia.

El festival Cinema Jove tenía mesa reservada para sus invitados (este año, por ejemplo, Mateu creó un menú específico con el nombre del cineasta Bertrand Tavernier), al igual que los artistas que pasaban por el cercano Teatro Olympia. En su página en una red social se pueden contemplar fotos de Ricardo Darín o Juan Diego, entre otros. Sin olvidar tampoco que entre sus paredes con aires parisinos se fraguaron cenas románticas e historias de amor. Siempre con clásicos de jazz de fondo.

No es el único establecimiento con historia que ha cerrado sus puertas coincidiendo con la llegada de septiembre. El mismo destino ha tenido la zapatería Lurueña, ubicada en la confluencia de las calles Roger de Lauria y Pascual y Genís y con casi tres décadas de existencia en el cap i casal.

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