La fauna urbana desborda Valencia

La gestión del refugio municipal junto al control de plagas como ratas o palomas superan al Ayuntamiento

Un perro salta en el refugio de animales de Benimàmet.
Un perro salta en el refugio de animales de Benimàmet. / Damián Torres
Álex Serrano
ÁLEX SERRANOValencia

Esté donde esté usted mientras lee este reportaje, es altamente probable que tenga a su alrededor decenas de palomas, alguna que otra rata -dependiendo de la zona- e insectos con forma de cucarachas, mosquitos o arañas. No se alarme. La fauna urbana forma parte de un equilibrado ecosistema que requiere, eso sí, un control efectivo. En las últimas fechas, el Ayuntamiento de Valencia se ha visto sobrepasado con la gestión de algunas de las plagas de la ciudad e, incluso, con las mascotas abandonadas que acaban en el refugio de Benimàmet.

Este caso es el más llamativo. El albergue municipal de animales tiene espacio para unos 200 perros y gatos, pero en la actualidad acoge 251 canes y 211 gatos, así como 120 animales más entre el refugio de Carlet y acogidas solidarias. Según la concejal de Bienestar Animal, Glória Tello, se buscan espacios en otros municipios para a largo plazo poder tener un centro nuevo». Al igual que se quiere «municipalizar la gestión».

Mientras llega, el refugio se enfrenta al verano, que es la época en que más abandonos y menos adopciones se dan, ya está aquí y con él llega uno de los problemas que más se repite en Benimàmet, que se añade a la masificación y al que los distintos gobiernos municipales, denuncian desde Modepran, no han sabido darle solución: el calor.

En días como los vividos esta semana en la Comunitat, las temperaturas rondan los 40 grados. Estos termómetros disparados se dejan notar, sobre todo, en el refugio municipal. La colocación en 2014 de unas barreras sonoras para evitar que los ladridos molestaran a los vecinos de Benimàmet elevan la temperatura en el refugio hasta límites «insoportables», según fuentes del refugio. Pese a que la concejal anunció que dotaría al refugio de unos ventiladores industriales para aliviar el calor, desde la protectora denuncian que no ha hecho «nada».

Vecinos de Abastos critican la presencia de ratas en la acera a plena luz del día

Pero si la situación en las jaulas de los perros en el refugio es complicada, no lo es menos en las gateras. Es tan insostenible que esta misma semana la concejala Tello propuso la creación de nuevas colonias felinas en puntos de la ciudad, concretamente en solares adecuados para ello. La idea no es nueva, pero en su momento la misma edil de Bienestar Animal la rechazó porque aseguró que los solares habrían de ser recalificados como núcleo zoológico y tendrían, además, que estar lejos de zonas muy habitadas y con vallas de más de dos metros de altura.

Las cuidadoras felinas, que trabajan en el plan de esterilización que puso en marcha el Ayuntamiento el pasado año, ya criticaron el martes la idea y aseguraron que cuentan con hasta 100 gatos dispuestos a ser alojados en colonias felinas sin que el Consistorio haya dado, por el momento, el visto bueno.

Además, es verano y en verano, aseguran desde Modepran, llegan al refugio camadas completas tanto de gatos como de perros. En el caso de los primeros, sobre todo, llegan en malas condiciones y muchos animales no sobreviven más que unos pocos días porque arriban a Modepran con enfermedades típicas en gatitos malnutridos. Ni siquiera la labor de las casa de acogida especializadas (llamadas nodrizas) consigue mantener vivos a estos animales, según fuentes de la protectora, que animan, como hace Tello siempre que tiene ocasión, a adoptar animales en lugar de comprarlos, incluso en verano.

Lucha contra las plagas

La constante lucha contra las plagas urbanas también está dando dolores de cabeza el Ayuntamiento de Valencia. Como cada verano, los insectos entran en su época más activa y aumentan los avistamientos de cucarachas en plena calle o las picaduras de mosquito, sobre todo en los Pobles del Sud, cerca de la Albufera. El Consistorio tiene contratada la gestión de plagas con Lokímica, una empresa especializada que lleva a cabo continuos controles por toda la ciudad para evitar la proliferación indeseada de estos animales.

Especial atención prestan, en estas fechas, a cucarachas y mosquitos. Ambas especies tienen su época de puesta de huevos en verano por lo que intensifican la vigilancia de los imbornales y el alcantarillado y de las zonas de agua para evitar concentraciones superiores a las normales de cucarachas y mosquitos, respectivamente. Para las cucarachas usan una pintura insecticida que colocan en los imbornales para evitar que las cucarachas salgan al exterior (aunque no es extraño verlas en la acera antes de morir). Para los mosquitos usan un spray larvicida en las zonas de agua donde detectan larvas de mosquito y, sobre todo, de mosquito tigre.

También trabajan con las ratas. Estos roedores tremendamente adaptativos viven en toda la ciudad, en solares, jardines y alcantarillas, pero sobre todo en la zona marítima. Lokímica emplea cebos rodenticidas que colocan bajo tierra. Las ratas mueren lejos del comedero para que el resto de estos inteligentes animales no sepan que la comida de ese punto en particular está envenenada. Sin embargo, vecinos de Abastos-Finca Roja han denunciado la presencia de estos animales en la acera a plena luz del día.

Respecto a las palomas, se trabaja con pienso esterilizante, como el colocado en el tejado del Mercado de Ruzafa. Sin embargo, no es extraño que bandadas de palomas colonicen pisos abandonados, sobre todo los más altos, donde colocan nidos.

El Consistorio alerta de mosquito tigre en las malladas del Saler

El Ayuntamiento de Valencia ha alertado de la presencia de mosquito tigre en las malladas del Saler, una zona donde se hacen revisiones semanales a lo largo de todo el año, según explicó la concejala de Sanidad, Maite Girau, en respuesta a preguntas de la concejala del grupo municipal popular Lourdes Bernal. Girau también detalla que en verano la campaña extraordinaria contra el mosquito tigre cuenta con cuatro técnicos más. Una brigada se dedica al marjal y dos a las zonas urbanas. Estas brigadas, según Girau, se encargan de revisar y vigilar los puntos susceptibles de la aparición de focos de cría tanto en las marjales como en la zona urbana y así evitar la presencia de larvas.

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