Íñigo Magro de Orbe, arquitecto: «Exigimos que se suspenda el concurso de la plaza de la Reina»

El arquitecto Íñigo Magro, estudiando un proyecto en su estudio. / lp

Íñigo Magro de Orbe, arquitecto del equipo ganador del proyecto municipal, confirma que hoy mismo presentarán un recurso y recuerda que se buscaba el equipo «más capacitado, no el de mayor solvencia»

LOLA SORIANO VALENCIA.

El arquitecto Íñigo Magro, junto con Miguel del Rey y Antonio Gallud ganaron el concurso de méritos para reformar la plaza de la Reina. Recibieron la máxima puntuación, pero fueron descartados por el Ayuntamiento tras comprobar, en el paso previo a la adjudicación, que una ingeniería del equipo había entrado en concurso de acreedores. Esta semana está previsto que el Consistorio adjudique el contrato a la segunda oferta.

-¿Adoptarán alguna acción legal?

-Hoy entrego por registro de entrada un recurso. El Ayuntamiento nos comunicó el 17 de julio que desestimaban nuestro proyecto y hoy mismo lo hacemos efectivo, antes de que se adjudique.

-¿Y qué piden en el recurso?

-Además de un argumentario, exigimos que el Ayuntamiento suspenda el proceso antes de que se adjudique el concurso para evitar que se produzcan daños irreparables en tanto se resuelve el presente recurso.

-¿Ven factible la paralización?

-Esperamos que el Ayuntamiento no se precipite y tenga la deferencia de admitir el recurso antes de firmar el contrato y que no sea política de hechos consumados.

-El alcalde justificó el viernes la decisión tras afirmar que cumplen con la legalidad. ¿Qué opina?

-Todos tenemos que cumplir la legalidad, faltaría más. Pero entendemos que un Ayuntamiento progresista también debería de tener voluntad política para defender las causas justas y de sentido común.

-¿Qué quiere decir?

-Nos ha eliminado por una cuestión menor, meramente administrativa, que no tiene que invalidar la valoración técnica que el Ayuntamiento ha hecho de nuestra oferta a la que le otorgó la máxima puntuación. Queremos recordar que el concurso de méritos buscaba al equipo más capacitado para ofrecer a Valencia el proyecto de más calidad, no al de mayor solvencia económica.

-Han apuntado que el Ayuntamiento no cumplió con los plazos...

-El cumplimiento de las bases también debería de ser obligatorio para el Consistorio. Su incumplimiento ha sido reprobable ya que el comité de expertos debería de haber valorado las ofertas en 15 días y entre el sobre segundo y el tercero pasaron tres meses. Si se hubiera hecho en plazo, la empresa no hubiera estado en situación concursal, hubiera dispuesto de una garantía de flujos de caja positivos.

-Dieron alternativas. ¿Qué pasó?

-Propusimos prescindir de esta empresa, que sólo representaba un 20% del equipo, asumiendo nosotros el compromiso sin variar la oferta. Todas las alternativas que presentamos eran legales y estaban amparadas por jurisprudencia nacional y europea. No han tenido la voluntad política de aceptar ninguna. El argumento de que al sacar del equipo a la empresa con problemas económicos no se cubría nuestra solvencia es injusto. La legislación admite que se puede justificar la solvencia con el seguro de responsabilidad civil que, en nuestro caso, cubría con creces la cantidad exigida.

-Han ganado dos concursos, el del Colegio de Arquitectos y el del Ayuntamiento y se quedan sin el proyecto. ¿Qué sabor deja?

-Seguimos sin entenderlo. Cuando el equipo de Ribó llegó al gobierno, tras el verano, nos llamaron diciendo que querían retomar el proyecto que se propuso antes a Rita Barberá. Comentaron que querían ver las vías legales y, a pesar del riesgo de perder, no pusimos pegas al formato de concurso, pero resulta que lo ganamos y no nos lo dan.

-Alegan que cuando el Colegio ofreció el proyecto había un compromiso de que formaran parte.

-El Colegio de Arquitectos de la Comunitat Valenciana, con Alberto Peñín al frente, ofreció al Ayuntamiento el anteproyecto, que no eran cuatro ideas, sino todos los planos. El documento decía que «se ofrece de forma gratuita e ilusionada por los arquitectos valencianos a su capital» y seguía diciendo que «confiaban que se pudiera llevar a cabo a corto plazo con las matizaciones y mejoras que resulten y con la participación profesional de los autores premiados». Lleva fecha de 17 de septiembre de 1999.

-¿Han conversado con los arquitectos a los que les adjudicarán?

-Estamos sorprendidos. No hemos recibido ni una llamada telefónica. No dudamos de su capacidad para desarrollar el trabajo, pero esperábamos un gesto de complicidad. Si son elegidos y aceptan el regalo, les desearemos suerte y estaremos a su disposición para disipar cualquier duda relativa a la interpretación de nuestro anteproyecto que, recordamos, es vinculante según las bases.

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