El estruendo de dos F-18 sobre Valencia reabre el debate del ruido de los aviones

AFP

Localidades como Aldaia o Xirivella y barrios como Patraix o San Marcelino exigen a AENA medidas concretas contra la contaminación acústica

ÁLEX SERRANO

Dos aviones F-18 del Ejército del Aire sobrevolaron en la noche del lunes el sur de Valencia y parte de l'Horta Sud. Desde puntos como Patraix, San Marcelino o San Isidro y localidades como Xirivella, Manises o Aldaia dieron la voz de alarma. Aunque finalmente todo parece indicar, tal como señala la Asociación Valenciana de Spotters, especializada en controlar los cielos en torno al Aeropuerto de Manises, que los aviones realizaron un vuelo relativamente habitual pero a más baja altura de la cuenta, lo cierto es que la sorpresa del lunes en torno a las 22.45 horas reabrió el debate de las molestias provocadas por los aviones que despegan o aterrizan del aeropuerto valenciano, muy cerca de zonas muy pobladas.

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Boro Montroy es concejal de Medio Ambiente y Sostenibilidad del Ayuntamiento de Xirivella y representante de los municipios del área metropolitana de Valencia y de l'Horta Sud que forman parte de la comisión mixta del aeropuerto de Manises. Montroy explica que desde julio del pasado año, el Gobierno tiene encima de la mesa un Real Decreto de Servidumbres Acústicas que se adaptará a la huella sonora que se calculó en 2012. «Cuando se apruebe, cientos de viviendas se podrán acoger al Plan de Aislamiento Acústico», explica Montroy. Sin embargo, asegura, no han recibido respuesta del Gobierno central y desde entonces no se ha avanzado en la insonorización de las viviendas afectadas.

Mientras, en Xirivella siguen sufriendo el paso de los aviones. Se trata del municipio más afectado, según Montroy. El 70% de las rutas de Manises pasan por el casco urbano de esta localidad de l'Horta Sud. «La gente está cada vez más sensibilizada con las molestias que provocan los aviones del aeropuerto, llegan quejas de todo el pueblo», asegura Montroy. En Xirivella, además, escuchan aviones en ocasiones hasta las 2.30 horas de la madrugada. Se trata, en estos casos, de aviones de carga que son «muy escandalosos» y asustan a los vecinos del pueblo. «El aeropuerto no se cierra por las noches», lamenta Montroy. Y es verdad. En un día como ayer, el último vuelo ha partido ya hoy, a las 2.10 horas, y la última llegada del día se registró a las 1.10 horas. En ambos casos se trataba de vuelos dirección o procedencia Rumanía. El aeropuerto comienza a operar en torno a las 6.55 horas de la mañana.

Desde Patraix, el presidente de la asociación de vecinos, Toni Pla, explica que el Ayuntamiento de Valencia «sabe de la reivindicación» de los vecinos por las molestias que provocan los aviones de Manises. «En Valencia las molestias que provocan el ruido son muy palpables porque es una zona muy densamente poblada», asegura Pla, que insiste en que Aena «debe convocar la Comisión de Seguimiento del Ruido con los municipios para ver cómo mejorar la situación». «No es cuestión de blindar nuestras casas con cristales de cuatro o cinco dedos», insiste Pla, que pone encima de la mesa «un posible estudio del cambio de rutas» de aproximación o despegue del aeropuerto de Manises.

En San Marcelino y San Isidro también oyeron pasar a los F-18 el lunes por la noche, pero lo hicieron con la resignación de quien lleva años escuchando aeronaves. Vicent Soler, portavoz de la Associació de Veïns de Sant Marcel·lí, reconoce que los oyó pasar y que los vuelos comerciales «molestan más de la cuenta entre las 22.30 y las 0.30 horas. Muchos vuelan muy bajo», explica el dirigente vecinal. Desde el vecino San Marcelino, José Luis Ceballos, presidente de la asociación, por su parte, admite que los aviones «no pasan tan bajos como antes». «No recibimos quejas», señala.

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